<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet type='text/xsl' href='http://elmachadiano.spaces.live.com/mmm2008-07-24_12.50/rsspretty.aspx?rssquery=en-US;http%3a%2f%2felmachadiano.spaces.live.com%2fcategory%2fNarrativa%2ffeed.rss' version='1.0'?><rss version="2.0" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:msn="http://schemas.microsoft.com/msn/spaces/2005/rss" xmlns:live="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:cf="http://www.microsoft.com/schemas/rss/core/2005" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>El machadiano: Narrativa</title><description /><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&amp;_c=BlogPart&amp;partqs=catNarrativa</link><language>en-US</language><pubDate>Tue, 19 Aug 2008 20:31:58 GMT</pubDate><lastBuildDate>Tue, 19 Aug 2008 20:31:58 GMT</lastBuildDate><generator>Microsoft Spaces v1.1</generator><docs>http://www.rssboard.org/rss-specification</docs><ttl>60</ttl><cf:parentRSS>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/feed.rss</cf:parentRSS><live:type>blogcategory</live:type><live:identity><live:id>3811552646463213691</live:id><live:alias>elmachadiano</live:alias></live:identity><cf:listinfo><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="typelabel" label="Type" /><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="tag" label="Tag" /><cf:group element="category" label="Category" /><cf:sort element="pubDate" label="Date" data-type="date" default="true" /><cf:sort element="title" label="Title" data-type="string" /><cf:sort ns="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" element="comments" label="Comments" data-type="number" /></cf:listinfo><item><title>Un poco de "Rayuela"</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1335.entry</link><description>&lt;div align=left&gt;&lt;font color="#00b050"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hola a todos; no sé cómo está esto del copyright, pero voy a poner el capítulo 5 de Rayuela, un capítulo que me encantó, no sé si por el contenido o por el momento en el que fue leído (es lo que tiene la literatura). Con esto, vuelvo de nuevo al espacio. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=left&gt;&lt;font color="#00b050"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div align=left&gt;&lt;font color="#00b050"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Saludos. Pablo.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt; &lt;/div&gt;
&lt;p align=center&gt;&lt;img style="width:292px;height:314px" height=224 src="http://www.sileessenota.com/newsi/rayuela.jpg" width=450&gt; 
&lt;div&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div align=left&gt;&lt;font face="Book Antiqua" color="#4f81bd" size=4&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 5&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/font&gt; &lt;/div&gt;
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:left" align=left&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#4f81bd"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; 
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:left" align=left&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#4f81bd"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;  
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:left" align=left&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#4f81bd"&gt;La primera vez había sido un hotel de la rue Valette, andaban por ahí vagando y parándose en los portales, la llovizna después del almuerzo es siempre amarga y había que hacer algo contra ese polvo helado, contra esos impermeables que olían a goma, de golpe la Maga se apretó contra Oliveira y se miraron como tontos, HOTEL, la vieja detrás del roñoso escritorio los saludó compasivamente y qué otra cosa se podía hacer con ese sucio tiempo. Arrastraba una pierna, era angustioso verla subir parándose en cada escalón para remontar la pierna enferma mucho más gruesa que la otra, repetir la maniobra hasta el cuarto piso.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Olía a blando, a sopa, en la alfombra del pasillo alguien había tirado un líquido azul que dibujaba como un par de alas. La pieza tenía dos ventanas con cortinas rojas, zurcidas y llenas de retazos; una luz húmeda se filtraba como un ángel hasta la cama de acolchado amarillo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;La Maga había pretendido inocentemente hacer literatura, quedarse al lado de la ventana fingiendo mirar la calle mientras Oliveira verificaba la falleba de la puerta. Debía tener un esquema prefabricado de esas cosas, o quizá le sucedían siempre de la misma manera, primero se dejaba la cartera en la mesa, se buscaban los cigarrillos, se miraba la calle, se fumaba aspirando a fondo el humo, se hacía un comentario sobre el empapelado, se esperaba, se cumplían todos los gestos necesarios para darle al hombre su mejor papel, dejarle todo el tiempo necesario la iniciativa. En algún momento se habían puesto a reír, era demasiado tonto. Tirado en un rincón, el acolchado amarillo quedó como un muñeco informe contra la pared.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Se acostumbraron a comparar los acolchados, las puertas, las lámparas, las cortinas; las piezas de los hoteles del cinquième arrodissement eran mejores que las del sixième para ellos, en el septième no tenían suerte, siempre pasaba algo, golpes en la pieza de al lado o los caños hacían un ruido lúgubre, ya por entonces Oliveira le había contado a la Maga la historia de Troppmann, la Maga escuchaba pegándose contra él, tendría que leer el relato de Turguéniev, era increíble todo lo que tendría que leer en esos dos años (no se sabía porqué eran dos), otro día fue Petiot, otra vez Weidmann, otra vez Christie, el hotel acababa casi siempre por darles ganas de hablar de crímenes, pero también a la Maga la invadía de golpe una marea de seriedad, preguntaba con los ojos fijos en el cielo raso si la pintura sienesa era tan enorme como afirmaba Etienne, si no sería necesario hacer economías para comprarse un tocadiscos y las obras de Hugo Wolf, que a veces canturreaba interrumpiéndose a la mitad, olvidada y furiosa.&lt;br&gt;&lt;br&gt;A Oliveira le gustaba hacer el amor con la Maga porque nada podía ser más importante para ella y al mismo tiempo, de una manera difícilmente comprensible, estaba como por debajo de su placer, se alcanzaba en él un momento y por eso se adhería desesperadamente y lo prolongaba, era como un despertar y conocer su verdadero nombre, y después recaía en una zona siempre un poco crepuscular que encantaba a Oliveira temeroso de perfecciones, pero la Maga sufría de verdad cuando regresaba a sus recuerdos y a todo lo que oscuramente necesitaba pensar y no podía pensar, entonces había que besarla profundamente, incitarla a nuevos juegos, y la otra, la reconciliada, crecía debajo de él y lo arrebataba, se daba entonces como una bestia frenética, los ojos perdidos y las manos torcidas hacia adentro, mítica y atroz como una estatua rodando por una montaña, arrancando el tiempo con las uñas, entre hipos y un ronquido quejumbroso que duraba interminablemente. Una noche le clavó los dientes, le mordió el hombro hasta sacarle sangre porque él se dejaba ir de lado, un poco perdido ya, y hubo un confuso pacto sin palabras, Oliveira sintió como si la Maga esperara de él la muerte, algo en ella que no era su yo despierto, una oscura forma reclamando una aniquilación, la lenta cuchillada boca arriba que rompe las estrellas de la noche y devuelve el espacio a las preguntas y a los terrores. Sólo esa vez, descentrado como un matador mítico para quien matar es devolver el toro al mar y el mar al cielo, vejó a la Maga en una larga noche de la que poco hablaron luego, la hizo Pasifae, la dobló y la usó como un adolescente, la conoció y le exigió las servidumbres de la más triste puta, la magnificó a constelación, la tuvo entre los brazos oliendo a sangre, le hizo beber el semen que corre por la boca como desafío al Logos, le chupó la sombra del vientre y de la grupa y se la alzó hasta la cara para untarla de sí misma en esa última operación de conocimiento que sólo el hombre puede dar a la mujer, la exasperó con piel y pelo y baba y quejas, la vació hasta lo último de su fuerza magnífica, la tiró contra una almohada y la sábana y la sintió llorar de felicidad contra su cara que un nuevo cigarrillo devolvía a la noche del cuarto y del hotel.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Más tarde a Oliveira le preocupó que ella se creyera colmada, que los juegos buscaran ascender a sacrificio. Temía sobre todo la forma más sutil de la gratitud que se vuelve cariño canino; no quería que la libertad, única ropa que le caía bien a la Maga, se perdiera en una feminidad diligente. Se tranquilizó porque la vuelta de la Maga al plano del café negro y la visita al bidé se vio señalada por la recaída en la peor de las confusiones,maltratada de absoluto durante esa noche, abierta a una porosidad de espacio que late y se expande, sus primeras palabras de este lado tenían que azotarla como látigos, y su vuelta al borde de la cama, imagen de una consternación progresiva que busca neutralizarse con sonrisas y una vaga esperanza, dejó particularmente satisfecho a Oliveira. Puesto que no la amaba, puesto que el deseo cesaría (porque no la amaba, y el deseo cesaría), evitar como la peste toda sacralización de los juegos. Durante días, durante semanas, durante algunos meses, cada cuarto de hotel y cada plaza, cada postura amorosa y cada amanecer en un café de los mercados: circo feroz, operación sutil y balance lúcido. Se llegó así a saber que la Maga esperaba verdaderamente que Horacio la matara, y que esa muerte debía ser de fénix, el ingreso al concilio de los filósofos, es decir a las charlas del Club de la Serpiente: la Maga quería aprender, quería ins-truir-se. &lt;br&gt;&lt;br&gt;Horacio era exaltado, llamado, concitado a la función del sacrificador lustral, y puesto que casi nunca se alcanzaban porque en pleno diálogo eran tan distintos y andaban por tan opuestas cosas (y eso ella lo sabía, lo comprendía muy bien), entonces la única posibilidad de encuentro estaba en que Horacio la matara en el amor donde ella podía conseguir encontrarse con él, en el cielo de los cuartos de hotel se enfrentaban iguales y desnudos y allí podía consumarse la resurrección del fénix después que él la hubiera estrangulado deliciosamente, dejándole caer un hilo de baba en la boca abierta, mirándola extático como si empezara a reconocerla, a hacerla de verdad suya, a traerla de su lado. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; 
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:justify" align=left&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#4f81bd"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;  
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:justify" align=left&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#4f81bd"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;  
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:justify" align=left&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#4f81bd"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;  
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#00b050"&gt;(sacado del enlace &lt;/font&gt;&lt;a href="http://www.literaberinto.com/cortazar/rayuela.htm"&gt;&lt;font color="#0070c0"&gt;http://www.literaberinto.com/cortazar/rayuela.htm&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font color="#00b050"&gt;)&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#00b050"&gt; &lt;/font&gt;
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#002060"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; 
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#00b050"&gt;Recomendado el siguiente estudio: &amp;quot;Entender, no inteligir. Sobre Rayuela, de Julio Cortázar&amp;quot; &lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p style="margin:0cm 30pt 0pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/rayuela.html"&gt;&lt;font color="#0070c0"&gt;http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/rayuela.html&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Un+poco+de+%22Rayuela%22&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1335.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1335.entry</guid><pubDate>Mon, 24 Sep 2007 17:28:21 GMT</pubDate><slash:comments>8</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1335/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1335.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-09-24T17:41:03Z</dcterms:modified></item><item><title>Pero, ¿esto qué es?</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1239.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Hola; hace poco me pasé por la revista virtual &amp;quot;Tinta sobre papel&amp;quot; para ver la publicación de un artículo que envié hace tiempo, y no puedo estar más que desconcertado. El caso es que no puedo ni releer yo mismo el texto debido a los errores de publicación con que ha salido, sobre todo la última parte, en que verán que cada párrafo puede estar en diferente tipos de letra. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=center&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Es así cómo se edita un texto? Por supuesto que no. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Les dejo el enlace para que el echen un vistazo y así se imaginan el enfado que tengo encima: &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.ajaenigma.org/html/especiales.php?id_boletin=21&amp;amp;boletin_actual=true"&gt;&lt;strong&gt;http://www.ajaenigma.org/html/especiales.php?id_boletin=21&amp;amp;boletin_actual=true&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Ciao. Pablo. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Pero%2c+%c2%bfesto+qu%c3%a9+es%3f&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1239.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1239.entry</guid><pubDate>Fri, 13 Jul 2007 20:44:03 GMT</pubDate><slash:comments>6</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1239/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1239.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-07-13T20:44:03Z</dcterms:modified></item><item><title>El valle de la Hierba Irisada</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1236.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Hola; hace unos días, leí en un libro de texto uno de los cuentos de Edgar Allan Poe,&lt;em&gt; Eleonora&lt;/em&gt;. A pesar de ser una versión para 1º de ESO, en el que se elimina los siete primeros párrafos, me encantó, así que me he puesto a buscar el texto completo y extraerlo hasta aquí para compartirlo con ustedes. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Saludos. Pablo.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;u&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Eleonora&lt;/font&gt;&lt;/u&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#993399"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;em&gt;Provengo de una estirpe que se ha distinguido por el vigor de su fantasia y el ardor de su pasión. Los hombres me han llamado loco; pero no está esclarecida la cuestión de si la locura es o no es lo sublime de la inteligencia, de si buena parte de lo que es glorioso -todo lo que es profundo- no surge de una dolencia del pensamiento, de unos modos del espiritu exaltado a expensas del intelecto general. Los que sueñan de dia tienen conocimiento de muchas cosas que escapan a los que sueñan únicamente de noche. En sus grises visiones captan vislumbres de la eternidad y se estremecen, al despertarse, viendo que han estado al borde del gran secreto. A retazos aprenden algo de la sabiduria del bien, y más aún de la del mal. Penetran, no obstante, sin timón ni brújula, en el vasto océano de la &amp;quot;luz inefable&amp;quot; y de nuevo, como los aventureros del geógrafo Nubio agressi sunt mare tenebrarum, quid in eo esset exploraturi.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Digamos entonces que estoy loco. Reconozco al menos que hay dos condiciones distintas en mi existencia espiritual: la condición de razón lúcida, sin discusión, perteneciente al recuerdo de los sucesos que han formado la primera época de mi vida, y una condición de sombra y de duda, relacionada con el presente y con el recuerdo de lo que constituye la segunda gran época de mi existencia. Por tanto, lo que diga yo del primer periodo, creedlo; y a lo que pueda relatar del último tiempo, dadle crédito sólo hasta donde os parezca justo, o dudad de él por entero; o si no podéis dudar, representad el papel de Edipo con su enigma.&lt;br&gt;&lt;br&gt;La que yo amé en mi juventud, y de quien trazo ahora tranquila y claramente estos recuerdos, era la hija única de la única hermana de mi madre fallecida hace largo tiempo. Eleonora era el nombre de mi prima. Habiamos vivido juntos, bajo un sol tropical, en el Valle de la Hierba Policroma. Jamás un paso sin guia habia penetrado hasta ese valle, pues se extendia a lo lejos entre una cadena de montañas gigantescas que se elevaban y dominaban todo el contorno, cerrando a la luz del sol sus más deliciosos recovecos. Ningún sendero estaba hollado en sus cercanias y para llegar a nuestro hogar feliz se requeria apartar con fuerza el follaje de miles de árboles selváticos y aplastar la gloria de muchos millones de fragantes flores. Asi viviamos, completamente solitarios, sin conocer nada del mundo más que aquel valle, yo, mi prima y su madre.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Desde las regiones oscuras al otro lado de las montañas situadas en el extremo superior de nuestro cercado dominio serpenteaba un estrecho y profundo rio, más brillante que todo, excepto los ojos de Eleonora, y retorciéndose aqui y allá en numerosos meandros, se escapaba al fin por un desfiladero tenebroso a través de las montañas aún más oscuras que aquellas de donde habia salido. Lo llamábamos el &amp;quot;Rio del Silencio&amp;quot;, pues parecia poseer una influencia apaciguadora en su curso. Ningún murmullo se elevaba de su lecho, y se paseaba por todas partes tan suavemente, que los granos de arena, parecidos a perlas, que nos agradaba contemplar en la profundidad de su seno, no se movian en absoluto, sino que reposaban en una dicha inmóvil, cada cual en su antiguo sitio primitivo y refulgiendo con un brillo eterno.&lt;br&gt;&lt;br&gt;La orilla del rio y de muchos riachuelos deslumbradores que por diferentes caminos se deslizaban hacia su lecho; todo el espacio que se extendia desde esa orilla hasta el fondo de guijos a través de las profundidades transparentes; todas esas partes, digo, asi como toda la superficie del valle, hasta las montañas que lo rodeaban, estaban tapizadas de una hierba verde tierna, densa, corta, perfectamente igual y perfumada de vainilla, pero tan bien estrellada, en toda su extensión, de ranúnculos amarillos, de margaritas blancas, de violetas purpúreas y de asfódelos de un rojo rubi que su maravillosa belleza hablaba a nuestros corazones, con acentos refulgentes, del amor y de la gloria de Dios.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Y luego, aqui y allá, entre aquella hierba brotaban en macizos, como explosiones de sueños, árboles fantásticos, cuyos troncos grandes y delgados no se mantenian rectos, sino que se inclinaban graciosamente hacia la luz que visitaba a mediodia el centro del valle. Su corteza estaba moteada por el vivo brillo alternado del ébano y de la plata, más satinada que todo, excepto las mejillas de Eleonora; de tal modo que, en el verde brillantes de las anchas hojas que se extendian desde sus copas en largas lineas temblorosas, jugueteando con los céfiros, hubiera podido tomárseles por monstruosas serpientes de Siria que rendian homenaje al Sol, su soberano.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Durante quince años, Eleonora y yo, cogidos de la mano, vagamos por aquel valle antes que penetrara el amor en nuestros corazones. Fue una noche, al final del tercer lustro de su vida y del cuarto de la mia, estando sentados, encadenados en un mutuo abrazo, bajo los árboles serpentinos, y contemplando nuestra imagen en las aguas del rio del Silencio. No pronunciamos palabra alguna durante el final de aquel delicioso dia, y hasta por la mañana eran nuestras palabras trémulas y raras. Habiamos sacado al dios Eros de aquellas ondas y sentiamos ahora que habia inflamado en nosotros las almas ardientes de nuestros antepasados. Las pasiones que durante siglos habian distinguido nuestra estirpe se precipitaron, numerosas, con las fantasias que la habian hecho igualmente célebre, y todas juntas soplaron una deliciosa beatitud sobre el Valle de la Hierba Policroma. Se apoderó de todas las cosas un cambio. Flores extrañas, brillantes, estrelladas, se precipitaron de los árboles donde no se habia dejado ver aún ninguna flor. Las tonalidades del verde tapiz se hicieron más intensas; una por una se retiraron las blancas margaritas y en su lugar brotaton diez asfódelos de un rojo rubi. Y estalló por todas partes la vida en nuestros senderos, pues el largo flamenco, que no conociamos todavia, con todos los alegres pájaros de colores ardientes, desplegó su plumaje rojo ante nosotros; peces de plata y de oro poblaron el rio, de cuyo seno salió poco a poco un murmullo que llegó a henchirse, por último, en una melodia acusadora, más divina que la del arpa de Eolo, más dulce que todo, excepto la voz de Eleonora. Y entonces una nube voluminosa, que habiamos acechado largo tiempo en las regiones de Héspero, emergió de ellas, chorreante toda de rojo y oro, e instalándose apaciblemente encima de nosotros, descendió cada vez más baja, hasta que descansaron sus bordes sobre los picos de las montañas, transformando su oscuridad en magnificencia y encerrándonos, como para la eternidad, en una magnifica prisión de esplendor y de gloria.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Tenia Eleonora la belleza de los serafines, pues era una doncella sin artificio e inocente como la breve vida que habia pasado entre las flores. Ninguna astucia encubria el fervor del amor que anidaba su corazón, y escrutaba ella conmigo los más intimos repliegues de éste, mientras vagábamos juntos por el Valle de la Hierba Policroma y hablábamos de los poderosos cambios que se habian manifestado recientemente.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Por fin, habiéndome un dia hablado, deshecha en lágrimas, de la cruel transformación postrera que aguarda a la pobre Humanidad, no soñó desde entonces más que con aquel tema doloroso, mezclándolo en todos nuestros coloquios, de igual modo que en las canciones del bardo de Schiraz se presentan las mismas imágenes obstinadamente en cada variación importante de la frase.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Habia ella visto que estaba el dedo de la Muerte sobre su seno, y que, como la efimera, no habia madurado perfectamente en belleza más que para morir; pero para ella todos los terrores de la tumba estaban contenidos en un pensamiento único, que me reveló un dia, al anochecer, a orillas del rio del Silencio. La afligia pensar que, después de haberla enterrado en el Valle de la Hierba Policroma, abandonaria yo para siempre aquellos felices retiros, y que trasladaria mi amor, que ahora era tan apasionadamente suyo por entero, hacia alguna joven mundana, frivola y vulgar. Y de cuando en cuando me arrojaba con precipitación a los pies de Eleonora y le ofrecia jurar ante ella y ante el Cielo que no contraeria nunca matrimonio con una hija de la Tierra, que no seria, en modo alguno, infiel a su amada memoria ni al recuerdo del ferviente afecto que ella me consagraba. E invoqué al Todopoderoso Regulador del Universo como testigo de la piadosa solemnidad de mi voto. Y la maldición con que les supliqué que me aniquilasen El y ella - ella una santa del paraiso-, si llegaba a ser perjuro, implicaba un castigo de un horror tan prodigioso, que no puedo confiarlo al papel. Y ante mis palabras brillaron los ojos brillantes de Eleonora con un fulgor más vivo, y suspiró como si su pecho se sintiese aliviado de un peso mortal, y tembló y lloró muy amargamente; pero aceptó mi juramento (pues ¿qué era ella sino una niña?), y mi juramento hizo más suave su lecho de muerte. Y pocos dias después, al morir apaciblemente, me decia que a causa de lo que yo habia hecho por el reposo de su alma velaria por mi con esa misma alma, y que si le estaba permitido vendria a hacerse visible a mi durante las horas de la noche; pero que, si semejante cosa sobrepasaba los privilegios de las almas en el Paraiso, ella sabria, al menos, darme frecuentes signos de su presencia, suspirando por encima de mi en las brisas de la noche o llenando el aire que yo respirase con el perfume tomado del incensario de los ángeles. Y con estas palabras en los labios, exhaló su inocente vida, marcando asi el final de la primera época de la mia.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Hasta aqui he hablado fiélmente. Pero cuando paso esta barrera formada en la ruta del tiempo por la muerte de mi bien amada y avanzo por el segundo periodo de mi existencia, siento que se adensa una nube sobre mi cerebro, y yo mismo pongo en duda la perfecta cordura de mi memoria. Pero dejadme continuar. Los años se arrastraron pesadamente uno por uno, y segui habitando en el Valle de la Hierba Policroma. Sin embargo, habia tenido lugar alli un segundo cambio en todas las cosas. Las flores estrelladas se hundieron en el tronco de los árboles y no reaparecieron más.Las tonalidades del verde tapiz se apagaron, uno por uno fenecieron los asfódelos de un rojo rubi, y en su lugar brotaron por decenas las oscuras violetas, semejantes a pupilas que se convulsionaban dolorosamente, rebosantes siempre de lágrimas de rocio. Y se alejó de nuestros senderos la Vida, pues el largo flamenco no desplegó ya su plumaje rojo ante nosotros, sino que levantó el vuelo tristemente del valle hasta las montañas con todos los alegres pájaros de colores ardientes que habian acompañado su llegada. Y los peces de plata y de oro huyeron nadando por el desfiladero hacia el extremo inferior de nuestro dominio, y no volvieron a embellecer nunca más el delicioso rio. Y aquella música acariciadora, que era más dulce que el arpa de Eolo y que todo, excepto la voz de Eleonora, murió poco a poco en murmullos que iban debilitándose insensiblemente, hasta que el arroyo recobró todo él la solemnidad de su silencio original. Y luego, al cabo, se elevó la voluminosa nube, y abandonando las crestas de las montañas a sus antiguas tinieblas, cayó de nuevo en las regiones de Héspero y se llevó lejos del Valle de la Hierba Policroma el espectáculo infinito de su púrpura y de su magnificencia.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Entre tanto, Eleonora no habia olvidado sus promesas, pues oia yo los sonidos del balanceo de los incensarios de los ángeles; y flotaban siempre, siempre, por el valle vaharadas de un perfume sagrado, y en las horas de soledad, cuando mi corazón latia con pesadez, los vientos que bañaban mi frente llegaban hasta mi cargado de quedos suspiros; y llenaban con frecuencia el aire nocturno rumores confusos; y una vez -¡oh, solo una vez!- fui despertado de mi sueño, comparable al sueño de la muerte, por la presión de unos labios inmateriales sobre los mios.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Pero a pesar de esto, el vacio de mi corazón se negaba a ser colmado. Ansiaba el amor que lo habia henchido antes hasta hacerlo rebosar. Por último, me resultó el valle doloroso, lleno de los recuerdos de Eleonora, y lo abandoné para siempre por las vanidades y los turbulentos triunfos del mundo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Me encontré en una ciudad extranjera, donde todas las cosas servian para borrar del recuerdo los dulces sueños que soñé tanto tiempo en el Valle de la Hierba Policroma.Las pompas y faustos de una corte soberbia, y el loco clamor de las armas, y la belleza radiante de las mujeres, trastornaban y embriagaban mi cerebro. Aun asi, mi alma habia permanecido fiel a sus juramentos y seguia Eleonora dándome signos de su presencia en las silenciosas horas de la noche. De repente cesaron aquellas manifestaciones, y el mundo se tornó oscuro ante mis ojos, y me senti aterrado por los ardientes pensamientos que se apoderaban de mi, por las terribles tentaciones que me asediaban. Porque vino de alguna distante, muy distante y desconocida comarca, a la alegre corte del rey a quien yo servia, una doncella cuya belleza rindió en seguida todo mi corazón desleal, ante cuyo estrado me postré sin lucha, con la más ardiente y la más abyecta idolatria de amor. ¿Qué era realmente mi pasión por la joven del valle, comparada con el fervor, el delirio y el éxtasis arrebatador de adoración con que difundia yo mi alma toda en lágrimas a los pies de la etérea Ermengarda? ¡Oh, cuán fúlgida era la seráfica Ermengarda! Y esta idea no dejaba espacio para ninguna otra. ¡Oh, cuán divina era la angelical Ermengarda! Y cuando me sumia en las profundidades de sus ojos memorables sólo pensaba en ellos y en ella.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Me casé con ella, sin temor a la maldición que habia yo invocado; pero no recibi la visita de su amargura. Y una vez -sólo una vez en el silencio de la noche- llegaron hasta mi, a través de mi ventana, los quedos suspiros que me habian abandonado, y se modularon unidos a una dulce y familiar voz que decia:&lt;br&gt;&lt;br&gt;- ¡Duerme en paz! Pues reina y gobierna el Espiritu del Amor, al acoger en tu apasionado corazón a la que se llama Ermengarda, quedas relevado, por razones que te serán dadas a conocer en el cielo, de tus votos para con Eleonora.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt; &lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; 
&lt;p align=center&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;em&gt;&lt;img style="width:637px;height:434px" height=562 src="http://www.monasteriopiedra.com/archivos/47/imagenes/Historia_12_Lago_del_Espejo_1024.JPG" width=843&gt;&lt;/em&gt;
&lt;div&gt;&lt;br&gt;&lt;/div&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+El+valle+de+la+Hierba+Irisada&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1236.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1236.entry</guid><pubDate>Thu, 05 Jul 2007 23:06:29 GMT</pubDate><slash:comments>4</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1236/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1236.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-07-05T23:06:29Z</dcterms:modified></item><item><title>Si Swift levantara la cabeza...</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1192.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Hace poco acabé la ardua lectura de &lt;em&gt;Los viajes de Gulliver&lt;/em&gt;. Y no me refiero a esas adaptaciones infantiles que uno lee cuando es pequeño. En absoluto: estamos hablando de un libro de corte dieciochesco, que simboliza, aparte de su espíritu cuasi-ilustrado, el inicio de la novela en el mundo que sobresale de los Pirineos (nosotros ya estábamos cansados de leer &lt;em&gt;El Quijote&lt;/em&gt; de Cervantes, precursor de la novela moderna). &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Como resención, no puedo dejar de destacar sus grandes críticas hacia la naturaleza humana a través de la imaginación y, quizás, mejor dicho, de la caricaturización de los defectos humanos conviertiéndolos en razas. Lo destaco también porque me pareció curioso como estos defectos son patentes en aquellos escritores que destacan la mezquindad humana. Hablo de, por ejemplo, Giacomo Leopardi, del cual expuse algunos &lt;em&gt;Pensamientos&lt;/em&gt; dentro de la categoría de la narrativa. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Pero queda claro, que ha sido el modo de exponer este lado del hombre el que ha hecho que perdure la obra de Jonhathan Swift a lo largo del tiempo, a pesar de que hoy en día queda como un autor tan fantástico como Tolkien o algún otro que se atreva a crear un mundo. Es cierto que un escritor es creador de espacios y tiempos, pero en este caso, el escritor inglés sólo se sirvió de la realidad como materia prima de esos viajes, y darle otro plano, más bien deformarlo, o, concretando más, exaltando aquellos aspectos que son visibles para un observador de la época. Pero de fantasía nada. Más bien lo contrario, crítica... crítica tan válida para los tiempos que corren como para los que vivió en Inglaterra más corrupta. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;En fin, no quiero acabar con la anécdota de que en la cuarta parte del libro, Gulliver hace escala en Tenerife, antes de seguir su periplo hasta su última aventura. Si se hubiera quedado por la Isla en estas fechas, fijo que hubiera tenido más que una aventura viendo a los de CC con su tranvía, por no hablar de otras cosas que serían dignas para ser puestas como crónicas. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Saludos. Pablo.  &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;p align=center&gt;&lt;a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/42/Gulliver.jpg"&gt;&lt;img height=599 alt="Imagen:Gulliver.jpg" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/4/42/Gulliver.jpg/729px-Gulliver.jpg" width=729 border=0&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p align=center&gt; 
&lt;p align=left&gt;&lt;strong&gt;(Imagen tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Gulliver.jpg )&lt;/strong&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Si+Swift+levantara+la+cabeza...&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1192.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1192.entry</guid><pubDate>Sat, 19 May 2007 01:18:48 GMT</pubDate><slash:comments>7</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1192/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1192.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-05-19T01:18:48Z</dcterms:modified></item><item><title>Ochenta años de Gabriel García Marquez</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1130.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Buenas; ya son ochenta los años que cumple el escritor colombiano, creador de ese estilo de sello hispanoamericano llamado Gabriel García Márquez. De la misma manera, una de sus obras más laureadas por la literatura española y universal, Cien Años de Soledad, cumple la mitad de años que la de su autor (1967) y, por si les fuera poco, el vigésimo quinto aniversario de la concesión del Premio Nobel de Literatura (1982). &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Ante esto, no sólo es recomendable su obra narrativa, es decir, todas sus novelas (La Hojarasca, su primera obra, fue rechazada por un editor, con una carta que decía que se dedicase a otra cosa), sino esos artículos tan especiales que hacía para El Heraldo, en el que hablaba, bajo pseudónimos como el de Séptimus, de todo el entramado de sitios como Barranquilla, con personajes peculiares, hechos pintorescos, etc. Estos artículos se encuentran recopilados bajo orden cronológico en varios volúmenes que sacó la Editorial Mondadori.  &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;De la misma, si ya quieren ahondar aun más en la formación de este escritor, de educación literaria extensa, sólo falta citar a Faulkner y a Virginia Woolf, como fuentes literarias principales que el propio escritor reconoció para sí (aunque también aporta esa huella que le dejo la lectura de las obras de Cervantes).&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;En fin, no hace falta decir que este 2007 es el año de Gabriel García Márquez. Aquí tienen un enlace para que se informen brevemente de sus avatares:&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-&lt;/font&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://es.news.yahoo.com/01032007/185/ano-inmortal-gabriel-garcia-marquez.html"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;http://es.news.yahoo.com/01032007/185/ano-inmortal-gabriel-garcia-marquez.html&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Ciao. Pablo.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Ochenta+a%c3%b1os+de+Gabriel+Garc%c3%ada+Marquez&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1130.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1130.entry</guid><pubDate>Sat, 03 Mar 2007 13:42:03 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1130/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1130.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-03-03T13:42:03Z</dcterms:modified></item><item><title>El lobo estepario de Hermann Hesse</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1104.entry</link><description>&lt;div align=center&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=4&gt;Fragmentos de &lt;em&gt;El lobo estepario&lt;/em&gt;, de Hermann Hesse&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Hola; hace tiempo que acabé de leer esta obrita, que, con sus doscientas y pico páginas, hay que decir que tiene una densidad bastante abrumadora. Basta decir que quién se quiera meter con su lectura, más vale que tenga una ficha a mano y apunte las páginas, porque al &amp;quot;lobo estepario&amp;quot;, ese personaje que vive después de la 2ª Guerra Mundial lo abarca todo, lo trata casi todo y se puede decir que lo reinventa todo a partir del hastío cotidiano. Obviamente, no voy a poner todas las citas o fragmentos que encontré a lo largo de esta obra literario-filosófica, pero sí unas cuantas para que se vayan haciendo a la idea. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Para saber algo del autor, este enlace: &lt;a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1822"&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1822&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Ciao. Pablo.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Lo &amp;quot;burgués&amp;quot;, pues como un estado siempre latente dentro de lo humano, no es otra cosa que el ensayo de una compensación, que el afán de un término medio de avenencia entre los numerososo extremos y dilemas contrapuestos de la conducta humana. Si tomamos como ejemplo cualquiera de estos dilemas de contraposición, a saber, el de un santo y un libertino, se comprenderá al punto nuestra alegoría. El hombre tiene la facultad de entregarse por entero a lo espiritual, al intento de aproximación a lo divino, al ideal de santos. Tiene también, por el contrario, la facultad de entregarse por completo a la vida del instinto, a los apetitos sensuales y de dirigir todo su afán a la obtención de placeres del momento. Uno de los caminos acaba en el santo, en el mártir del espíritu, en la propia renunciación y sacrificio por amor a Dios. El otro camino acaba en el libertino, en el mártir de los instintos, en el propio sacrificio en aras de la descomposición y el aniquilamiento. Ahora bien, el burgués trata de vivir en un término medio confortable entre ambas sendas. Nunca habrá que sacrificarse o de entregarse ni a la embriadez ni al ascetismo, nunca será mártir ni consentirá en su aniquilamiento. Al contrario, su ideal no es sacrificio, sino conservación del yo, su afán no se dirige ni a la santidad ni a lo contrario; la incondicionalidad les es soportable; sí quiere servir a Dios, pero también a los placeres del mundo; sí quiere ser virtuoso, pero al mismo tiempo pasarlo en la tierra un poquito bien y con comodidad. En resumen, trata de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas, y esto lo consigue, desde luego, aun a costa de aquella intensidad de vida y de sensaciones que proporciona una existencia enfocada hacia lo incondicional y extremo. Intensivamente no se puede vivir más que a costa del yo. Pero el burgués no estima a nada tanto como el yo (claro que un yo desarrollado sólo rudimentariamente). A costa de la intensidad alcanza seguridad seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar de placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable. El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;(págs. 61-62)&lt;em&gt;  &lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#008000"&gt;La ilusión descansa en una sencilla traslación. Como cuerpo, cada hombre es uno; como alma, jamás. También en poesía, hasta en la más refinada, se viene operando siempre desde tiempo inmemorial con personajes aparentemente completos, aparentemente de unidad. En la poesía que hasta ahora se conoce, los especialistas, los competentes, prefiere el drama, y con razón, pues ofrece (u ofecería) la posibilidad máxima de representar al yo como una multiplicidad -si a esto lo contradijera la grosera apariencia de que cada personaje aislado del drama ha de antojársenos una unidad, ya que está metido dentro de un cuerpo solo, unitario y cerrado-. Y es el caso también que la estética ingenua considera lo más elevado al llamado drama de caracteres, en el cual cada figura aparece como unidad perfectamente destacada y distinta. Sólo poco a poco, y visto desde lejos, va surgiendo en algunos la sospecha de que quizá todo esto es una barata estética superficial, de que nos engañamos al aplicar a nuestros grandes dramáticos los conceptos, magnífico, pero no innatos a nosotros, sino sencillamente imbuidos en la belleza de la Antiguedad, la cual, partiendo siempre del cuerpo invisible, inventó muy propiamente la ficción del yo, de la persona. &lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;(págs. 69-70)&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;em&gt;Si observamos desde este punto de vista al lobo estepario, nos explicamos por qué sufre tanto bajo su ridícula duplicidad. Cree, como Fausto, que dos almas son ya demasiado para un solo pecho y habría que romperlo. Pero, por el contrario, son demasiado poco, y Harry &lt;/em&gt;[el protagonista] &lt;em&gt;comete una horrible violencia con el alma al tratar de explicársela de un aspecto tan rudimentario. Harry, a pesar de ser un hombre muy ilustrado, se produce como, por ejemplo, un salvaje que no supiera contar más que hasta dos. A un trozo de sí lo llama hombre, a otro lobo, y con ello cree estar al fin de la cuenta y haberse agotado. En el &amp;quot;hombre&amp;quot; mete todo lo espiritual, sublimado o, por lo menos, cultivado, que encuentra dentro de sí, y en el &amp;quot;lobo&amp;quot; todo lo instintivo fiero y caótico. Pero de un modo tan simple como en nuestros pensamientos, de un modo tan grosero como en nuestro ingenuo lenguaje, no ocurren las cosas en la vida, y Harry se engaña doblemente al aplicar esta teoría primitiva del lobo. Tenemos que Harry atribuya ya al hombre regiones enteras de su alma que aún están muy distantes del hombre, y, en cambio, al lobo partes de su ser que hace ya mucho se ha salido de la fiera.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;(pág.71)&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#008000"&gt;- ¿Siempre así como hoy? ¿Siempre sólo un mundo para políticos, arribistas, camareros y vividores, y sin aire para las personas?&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#008000"&gt;- No lo sé, nadie lo sabe. Además, da lo mismo. Pero yo pienso ahora en tu favorito, amigo mío, del cual me has referido a veces muchas cosas y hasta me has leído tus cartas: de Mozart. ¿Qué ocurriría con él? ¿Quién gobernó el mundo en su época, quién se llevo la espuma, quién daba el tono y representaba algo: Mozart o los negociantes, Mozart o los hombres adocenados y superficales? ¿Y cómo murió y fue enterrado? Y así, pienso yo que ha sido acaso siempre y que siempre será lo mismo, y lo que en los colegios se llaman &amp;quot;Historia Universal&amp;quot; y allí hay que aprendérselo de memoria para la cultura, como todos los héroes, genios, grandes acciones y sentimientos, eso sencillamente es una superchería inventada por los maestros de escuela para findes de ilustración y para que los niños en los años prescritos tengan algo en qué ocuparse. Siempre ha sido así y siempre será igual, que el tiempo y el mundo, el dinero y el poder, pertenecen a lso mediocres y superficiciales, y a los otros, a los verdaderos hombres, no les pertenece nada. Nada más que la muerte.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;(pág 172)&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Hesse, Hermann, &lt;em&gt;El lobo estepario&lt;/em&gt;. Traducción de Manuel Manzanares; Alianza. Biblioteca del autor; Madrid (2002)&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;font color="#008000"&gt;  &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+El+lobo+estepario+de+Hermann+Hesse&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1104.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1104.entry</guid><pubDate>Mon, 22 Jan 2007 13:23:44 GMT</pubDate><slash:comments>7</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1104/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1104.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-01-23T14:59:56Z</dcterms:modified></item><item><title>Carlos Ruiz Zafón</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1033.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Bueno, al final me decanté por poner un texto de Carlos Ruiz Zafón. Se trata de un artículo sacado de esa tan prestigiosa revista semanal que se llama &amp;quot;Magazine&amp;quot;, aunque este artículo lleva ya sus años dentro de una carpeta que hace poco limpié para darle uso. Antes de tirar el formato en papel, traspaso las palabras del célebre escritor a un formato Blog, con su &amp;quot;permiso&amp;quot;, para darlo un poco a conocer también por aquí. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Ciao. Pablo.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div align=center&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#0000ff" size=4&gt;Adiós a la princesa triste de Upper East Side&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;La conocí hace unos años en el transcurso de una velada en compañía de unos amigos con los que nos reuníamos los jueves a ver una película y comentarla. Su rostro me resultó vagamente familiar, pero no acerté a saber de dónde. Venía acompañada por una jovencita que parecía ser su secretaria y ostentar uno de esos extraños empleos para almas presurosas de escalar los acantilados envenenados de la industria del cine. Nuestro anfitrión nos acogía en un pintoresco bungalow en las colinas de Hollywood al final de una escalinata imposible por la que aún debe de rondar el fantasma de Bette Davis, que vivió a unos metros de allí.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;La invitada estaba de paso por Los Ángeles y al día siguiente tenía que tomar un avión muy temprano. Recuerdo que aquella noche vimos &amp;quot;El apartamento&amp;quot; de Billy Wilder, un filme que no da pie a mucha discursión porque todo en él es perfecto. El debate resultó bizantino. Un par de guionistas intentaba destripar la estructura del guión como quien abre un Rólex a la espera de descifrar la teoría de la Relatividad. La invitada sonreía, silenciosa. Al rato se me ocurrió sugerir que la heroína hacía pensar en una damisela salida de un novelón de Theodore Dreiser pero construida con la mordiente ironía berlinesa de Wilder y su cómplice I.A.L. Diamond. La invitada se lanzó al ruedo y me siguió la corriente. Comentó discretamente que estaba &amp;quot;en el mundo de los libros&amp;quot; y que la parodia de Wilder sobre el mundo corporativo le parecía llena de observaciones científicas de casos que había vivido de cerca en el mundo editorial neoyorquino. Al despedirse se me acercó y me preguntó no sin cierta ironía a que dedicaba mi tiempo. Algo en su tono parecía indicar que la respuesta era sumamente importante. Vital.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;Días más tarde, el anfitrión me llamó y me preguntó que me había parecido la invitada. Le dije que me había caído muy simpática y que era una lástima que viviese en la otra costa porque podía haber sido una inyección de ingenio a nuestras veladas peliculeras. ¿Sabes quién era?, preguntó. Resultó que era una autora de célebres best sellers perfumados con sátira mordaz de los ricos y famosos del Upper East Side. Una de sus novelas había sido llevada recientemente al cine con enorme éxito, y el resto hacía destrozos entre los adictos a esas comedias picantes que ponen a la gente y a los esnobs con sangre avinagrada en su sitio. Bien por ella, pensé. Hace un par de días me la volví a encontrar. Esta vez la protagonista era ella y no Shirley MacLaine. Su rostro venía en el periódico junto a un titular que anunciaba que la princesa de Upper East Side había muerto tras complicaciones derivadas de una intervención en un hospital de Nueva York. Me invadió una enorme tristeza. Aquella tarde me acerqué a una librería y busqué su sonrisa en la contraportada de una de sus novelas. ¿A qué dedicas tu tiempo? parecía seguir preguntando. Aquella noche lejana nunca había llegado a contestarle. Si hubiera podido hacerlo ahora le hubiera dicho que a vivir y habría deseado que ella, que seguro ya conocía la solución del acertijo hacía mucho tiempo, pudiera decirme lo mismo.       &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;Carlos Ruiz Zafón.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Carlos+Ruiz+Zaf%c3%b3n&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1033.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1033.entry</guid><pubDate>Thu, 02 Nov 2006 10:19:48 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1033/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1033.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-11-02T10:26:17Z</dcterms:modified></item><item><title>Pensamientos de Giacomo Leopardi</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1025.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;span&gt;&lt;font color="#0000ff" size=1&gt;&lt;strong&gt;Bueno, hace poco terminé la lectura de los &lt;span style="font-style:italic"&gt;Cantos y pensamientos&lt;/span&gt; del escritor Giacomo Leopardi. Un descubrimiento, sobre todo sus Pensamientos, que tratan de manera muy matizada la mezquindad del hombre dentro de la Sociedad, que, como se puede observar, no ha variado mucho. &lt;br&gt;&lt;br&gt;Sobre esto, me doy la libertad de seleccionar unos cuantos, para que vean más o menos como filosofaba este hombre. Sobre su selección, pues viene más o menos acorde con lo visto últimamente por el entorno, pero les sigo recomendando esta obra encarecidamente. &lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;font color="#0000ff" size=1&gt;&lt;strong&gt;Aunque no lo transcribo por su extensión, está muy, muy bien el pensamiento que analiza &lt;em&gt;El Quijote &lt;/em&gt;de Cervantes desde este punto de vista tan novedoso. &lt;br&gt;&lt;br&gt;Ciao. Pablo. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;span style="font-weight:bold"&gt;&lt;u&gt;IX&lt;/u&gt;&lt;/span&gt; &lt;br&gt;&lt;br&gt;Quien contra la opinión de los demás ha precedido el éxito de una cosa del modo que luego acaece, no se figure que sus contradictores, visto el hecho, le darán la razón y le llamarán más sabio y más inteligente que ellos; porque, o negarán el hecho, o el pronóstico, o que uno y otro difieren en las circunstancias, o de cualquier modo encontrarán motivos a través de los cuales se esforzarán en persuadirse a sí mismos y a los demás de que su opinión fue la justa y la contraria la equivocada. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-weight:bold"&gt;XXII&lt;/span&gt; &lt;br&gt;&lt;/u&gt;&lt;br&gt;Bastante difícil me parece el decidir si es más contrario a los primeros principios de las buenas costumbres el hablar de sí mismo largamente y el tenerlo por costumbre, o si resulta más raro encontrar a un hombre exento de ese vicio. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;span style="font-weight:bold"&gt;&lt;u&gt;XXIII&lt;/u&gt; &lt;/span&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Lo que comúnmente se dice de que la vida es una representación escénica, se confirma sobre todo por el hecho de que el mundo habla muy constantemente de una manera y obra, también muy constantemente, de otra. Y como de dicha comedia hoy somos todos actores, porque todos hablan del mismo modo, y casi nadie es espectador, porque el lenguaje superficial del mundo no engaña sino a los niños y a los bobos, se observa que tal representación ha llegado a ser algo completamente inepto y motivo, sin provecho, de aburrimiento y sacrificios. Sin embargo, sería una empresa digna de nuestro siglo llegar a hacer, finalmente, de la vida una acción no simulada, sino verdadera, conciliando, por primera vez en el mundo, la famosa discordia entre los dichos y los hechos. Y como sabemos que los hechos, por notable experiencia, son reconocidos por inmutables y no conviniendo que los hombres sigan esforzándose cada día más en la persecución de lo imposible, sería lo más lógico que el asunto se llevase a cabo por un medio que es a un tiempo único y muy fácil, aunque hasta hora no se ha intentado; es decir: cambiar los dichos y llamar de una vez a las cosas por su nombre. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-weight:bold"&gt;XXVIII&lt;/span&gt; &lt;br&gt;&lt;/u&gt;&lt;br&gt;La raza humana y, sólo con excepción del individuo, una mínima porción de ella, se divide en dos partes: unos que hacen uso de la prepotencia y otros que la padecen. Y como no hay ley, ni fuerza alguna, ni progreso de filosofía ni de civilización que pueda impedir que hombre nacido o por nacer no pertenezca al bando de los unos o de los otros, se deduce de ello que quien pueda elegir que elija. Aunque la verdad es que ni todos ni siempre pueden hacerlo. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-weight:bold"&gt;XXXIII&lt;/span&gt; &lt;br&gt;&lt;/u&gt;&lt;br&gt;Los embusteros mediocres y, en general, las mujeres, creen siempre que sus fraudes han producido efecto y que las demás personas no han caído en la cuenta de ello. Pero los más astutos dudan, conociendo las dificultades del arte, y por otro su poder; y cómo lo mismo que ellos quieren, es decir, engañar, es también deseado por todos; causas extremas que hacen que frecuentemente el engañador resulte engañado. Al margen de que estos tales no consideran a los demás tan poco entendidos como suelen imaginarlos quienes saben poco. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-weight:bold"&gt;XXXVI&lt;/span&gt; &lt;br&gt;&lt;/u&gt;&lt;br&gt;Son muchos los que quieren conducirse contigo vilmente y que tú, al mismo tiempo, bajo la pena de padecer su odio, por una parte, tan prudentemente que no pongas impedimentos a sus villanías, y, por otra, que no los consideres como villanos. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;span style="font-weight:bold"&gt;&lt;u&gt;XLV&lt;/u&gt;&lt;/span&gt; &lt;br&gt;&lt;br&gt;Gran remedio de la maledicencia, así como de las aflicciones del alma, es el tiempo. Si el mundo desprecia cualquiera de nuestras instituciones o progresos, bueno o malo, nosotros no tenemos sino que perseverar. Enseguida, agotado el tema, los maldicientes lo abandonan para buscar algo más reciente en qué cebarse. Y en cuanto nos mostremos más firmes e imperturbables en mantenernos en nuestro propósito, despreciando los comentarios, tanto más pronto lo que fuera condenado al principio, o lo que nos parecía extraño, será tenido por razonable y normal; porque el mundo, que no cree jamás que ceda quien no se ha equivocado, acaba al final condenándose a sí mismo y absorbiéndonos a nosotros. De donde se deduce, cosa suficientemente demostrada, que los débiles viven sometidos a los caprichos del mundo y los fuertes según los dictados de su propia voluntad.&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Pensamientos+de+Giacomo+Leopardi&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1025.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1025.entry</guid><pubDate>Sun, 01 Oct 2006 14:59:07 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1025/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1025.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-10-01T14:59:07Z</dcterms:modified></item><item><title>Una película decepcionante</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1007.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;Este viernes me he pasado por el cine de 7Palmas para ver la tan esperada película de Alatriste. No sé qué decir: es muy mala. Lo cierto es que es tan decepcionante que, como dice Juanje, lo mejor de la película fue los Mofy (barquillos de chocolate) que nos comimos en la primera de las secuencias del film. Esta obra, por así decirlo, es atacable desde dos puntos de vista que hacen estremecer y caer de sopetón toda la parafernalia con la que han patrocinado la obra y una desilución para los que la hemos leído.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;El primero de los puntos de vista viene a ser la adaptación de los libros al cine. Creo que el director español tuvo que haber aprendido de Peter Jackson como hizo con &amp;quot;El señor de los anillos&amp;quot;, ya que el fin comprimió con calzador dichos libros de tal manera que resultaba completamente difícil coger el hilo argumental de la obra. En realidad viene a ser un barajeo de las mejores partes de la obra, según a elección del director y del productor, a saber. Lo cierto es que sale más barato, como dice Jose, sacar esas páginas de los cinco libros y graparlas para obtener la película. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;Otro aspecto viene a ser el libre albedrío en una adaptación al cine. No cabe duda que una película no podrá calcar nunca las caraterísticas propias de una novela, ni tendrá la capacidad imaginativa de un texto escrito. Es normal que el director, guionista, o lo que sea, se invente algunas cosas que ayuden a salir adelante al film. Pero una cosa es lo que digo y otra es crear una historia central que no concuerda para nada con lo expuesto con los libros. Para aquellos que no los han leído, verán algo que nunca se ha escrito. De la misma manera, si decíamos que el director barajeaba las mejores escena, hay que decir también que las vapuleó a su manera, es decir, poniendo lo que no hay, de manera descarada, como es el caso de los temas amorosos, que no se corresponde para nada con la lectura.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;Y por último, los personajes. En primer lugar, hay casos en que éstos se corresponden perfectamente con los expuestos, pero la técnica del film es tan desordenada y tan dispar, que los actores no han sabido, o no han podido, sacar jugo de sus propios personajes. Y desconozco si estos actores han leído los libros, pero parece que no, que no han tenido tiempo. De la misma manera, se le han asignado papeles a actores que no encajan en ese rol, como es el caso de Javier Cámara como el Conde-Duque de Olivares, uno de los personajes más poderosos de España, que intenta demostrar gravedad en su actuación; sólo consigue recordar a &amp;quot;Paco&amp;quot; de &amp;quot;7 Vidas&amp;quot;. De la misma manera, que se coge a una mujer, otra actriz de &amp;quot;7 Vidas&amp;quot;, para dar lugar a un monje dominico llamado Bocanegra. Resulta patético.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;Esto es desde el punto de vista de la adaptación. Desde el fílmico, la obra está creada a través de secuencias, sin enganches si quiera, de tal manera que los cambios son completamente bruscos y se alejan completamente de la verosimilitud. Así, no podemos saber que es lo que ha habido con Íñigo López de Balboa que tenía una deuda de 200 Ducados, o qué conspiración es esa que lo mandan a Galeras por ser un chivato de Francia. Se cortan las secuencias, dando por hecho que los personajes hacen tal cosa y llegan a un lugar concreto y, lo más triste (que es la parte más famosa del libro), son las poquísisimas secuencias que el director ofrece a las luchas de espada; ante eso, sólo cabe decir lo mismo: los dos combatientes se retan, se corta la secuencia y ya aparecen en una lucha que no dura sino un minuto o más. Otra vez patético. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;En fin, no todo es malo en la película. Tiene buena ambientación, un respecto con la Historia de España y un poco más; aun así, este film se cae por su propio peso, y no veo en donde se puede defender, sin apenas un hilo argumental, lastrado con los cambios repentinos de escenas y con unos personajes descuadrados. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#0000ff"&gt;Una decepción. Ciao. Pablo. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Una+pel%c3%adcula+decepcionante&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1007.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1007.entry</guid><pubDate>Sat, 02 Sep 2006 10:18:59 GMT</pubDate><slash:comments>7</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1007/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!1007.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-09-02T10:18:59Z</dcterms:modified></item><item><title>"Ayer" de Carlos Ruiz Zafón</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!866.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;Ayer&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Despedirse es de valientes, o eso me pareció ayer. Andaba tratando de poner orden a una habitación que lleva meses rehusando todos mis intentos de allanar un caos de cajas y trastos cuando una carpeta, tan vieja que la recordaba perfectamente, como sólo se recuerdan las cosas que hace veinte años que no ves, se deslizó entre dos pliegos de cartones y cayó abierta a mis pies. La poblaban fotografías viejas, cartas y papeles de esos que se guardan, supongo, a la espera de que algún día, treinta años después, aprendan a sonreír o al menos no muerdan. O a lo mejor son son ellos los que le guardan a uno, a traición, esperando el momento de ajustar cuentas. Las cartas y las fotografías impresas tienen conciencia y señalan con el dedo, por eso tal vez las usamos menos y preferimos versiones electrónicas que se evaporan tocando un botón. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Me senté contra la pared, apartando las cajas y trastos, y tomé un pliego de papeles que no veía hacía por lo menos dos décadas. El primer visitante del pasado resultó ser un grueso fajo de papel verdoso en dos tonos, aquel que antaño se usaba en las impresoras de ordenadores antediluvianos que imprimían todo a velocidad de babosa y en una tipología de recibo de la luz que era imposible resistir más allá de dos párrafos sin empotrarse de cara en una migraña. Era el arranque de una novela horrenda que había empezado a escribir cuando tenía diecisiete o dieciocho años y que, para fortuna de todos, especialmente mía, no terminé. Me bastó releer una página para echar mano de la papelera. Pensé que el resto de la paperaza serían otros restos de ese naufragio de la primera juventud y me dispuse a reciclar celulosa sin contemplaciones. Pero la caja, como esas cajas escurridizas que acechan en toda mudanza, tenía otras intenciones. Tras aquel batacazo de arranque novelesco esperaban otras sorpresas. Encontré una libreta con docenas de páginas de caligrafía a bolígrafo, el relato de los días más oscuros de alguien a quien hace ya mucho tiempo no veo y que en su día me pidió que los leyese y que luego los destruyese, cosa que nunca hice. Hasta ayer. Junto a esa libreta había un sobre con fotos viejas de rostros que tiempos atrás me pareció [que] me llenaban el mundo. Me di cuenta que algunos ya habían fallecido, de que no sabía qué se habría hecho de otros, y de que aquellos papeles eran cuanto quedaban de su memoria. Junto con una de las fotos, una esquela doblada y grapada a una noticia anunciando la muerte de alguien de quien nunca me despedí y que, por mi culpa, me retiró la palabra meses antes de su fallecimiento. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;En otro encontré un juego de fotografías que tomé de alguien que siempre me pareció [que] hubiera tenido mejor suerte en este mundo de no haberme conocido nunca. En las imágenes, aun hoy, me sonríe y me promete la vida. Quise tirar estas fotos de las que nunca me atreví a despedirme, pero no tuve el valor. Las devolví a su caja polvorienta y las empujé al fondo con las demás, esperando olvidar pronto que están allí, que siempre han estado y que algún día, quizás en otros veinte años, volverán a caer en mis manos y tal vez entonces, con suerte, tenga la valentía de decirles adiós o, posiblemente, hasta pronto. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Carlos Ruiz Zafón (&lt;em&gt;Magazine&lt;/em&gt;, 28 de mayo de 2006)     &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+%22Ayer%22+de+Carlos+Ruiz+Zaf%c3%b3n&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!866.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!866.entry</guid><pubDate>Mon, 29 May 2006 16:10:17 GMT</pubDate><slash:comments>7</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!866/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!866.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-05-29T16:15:31Z</dcterms:modified></item><item><title>La sombra del viento</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!864.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Bueno, ayer tenía como objetivo pasar a este espacio un artículo-relato de Carlos Ruiz Zafón, que no está nada mal. Sin embargo, como me suele suceder, los proyectos siempre se me alargan o los hago en otros momentos inesperados. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Así que mientras tanto, les pongo dos enlaces de referencia de las dos páginas oficiales del escritor y de su obra archiconocida:&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;- Carlos Ruiz Zafón: &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.carlosruizzafon.com"&gt;&lt;strong&gt;http://www.carlosruizzafon.com&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;- La sombra del viento:  &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.lasombradelviento.net/"&gt;&lt;strong&gt;http://www.lasombradelviento.net/&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Ciao. Pablo. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+La+sombra+del+viento&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!864.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!864.entry</guid><pubDate>Mon, 29 May 2006 08:57:11 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!864/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!864.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-05-29T08:57:11Z</dcterms:modified></item><item><title>"La nochebuena de 1836" de Larra</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!580.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Hola a todos; pensaba en un texto que tuviera que ver con la Navidad y todo eso. Pues al final me decanto por &amp;quot;La nochebuena de 1836&amp;quot; de Mariano José de Larra. No es un texto muy optimista que digamos, pero resultó que su lectura coincidió con mi nochebuena del año 1999, y lo cierto es que siempre que me pongo a leer en las vísperas de esta fecha, por muy feliz que esté, siempre recuerdo este artículo romántico.  &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Ciao y buen fin de semana.   &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;La Nochebuena de 1836. Yo y mi criado, delirio filosófico&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;
&lt;p align=right&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;El Redactor General, 26 de diciembre de 1836&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;
&lt;p align=right&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;El número 24 me es fatal: si tuviera que probarlo diría que en día 24 nací. Doce veces al año amanece, sin embargo, día 24; soy supersticioso, porque el corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer; sin duda por esa razón creen los amantes, los casados y los pueblos a sus ídolos, a sus consortes y a sus gobiernos, y una de mis supersticiones consiste en creer que no puede haber para mí un día 24 bueno. El día 23 es siempre en mi calendario víspera de desgracia, y a imitación de aquel jefe de policía ruso que mandaba tener prontas las bombas las vísperas de incendios, así yo desde el 23 me prevengo para el siguiente día de sufrimiento y resignación, y, en dando las doce, ni tomo vaso en mi mano por no romperle, ni apunto carta por no perderla, ni enamoro a mujer porque no me diga que sí, pues en punto a amores tengo otra superstición: imagino que la mayor desgracia que a un hombre le puede suceder es que una mujer le diga que le quiere. Si no la cree es un tormento, y si la cree... ¡Bienaventurado aquel a quien la mujer dice &lt;i&gt;no quiero&lt;/i&gt;, porque ése a lo menos oye la verdad! &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;El último día 23 del año 1836 acababa de expirar en la muestra de mi péndula, y consecuente en mis principios supersticiosos, ya estaba yo agachado esperando el aguacero y sin poder conciliar el sueño. Así pasé las horas de la noche, más largas para el triste desvelado que una guerra civil; hasta que por fin la mañana vino con paso de intervención, es decir, lentísimamente, a teñir de púrpura y rosa las cortinas de mi estancia. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;El día anterior había sido hermoso, y no sé por qué me daba el corazón que el día 24 había de ser día de agua. Fue peor todavía: amaneció nevando. Miré el termómetro y marcaba muchos grados bajo cero; como el crédito del Estado. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Resuelto a no moverme porque tuviera que hacerlo todo la suerte este mes, incliné la frente, cargada como el cielo de nubes frías, apoyé los codos en la mesa y paré tal que cualquiera me hubiera reconocido por escritor público en tiempo de libertad de imprenta, o me hubiera tenido por miliciano nacional citado para un ejercicio. Ora vagaba mi vista sobre la multitud de artículos y folletos que yacen empezados y no acabados ha más de seis meses sobre mi mesa, y de que sólo existen los títulos, como esos nichos preparados en los cementerios que no aguardan más que el cadáver; comparación exacta, porque en cada artículo entierro una esperanza o una ilusión. Ora volvía los ojos a los cristales de mi balcón; veíalos empañados y como llorosos por dentro; los vapores condensados se deslizaban a manera de lágrimas a lo largo del diáfano cristal; así se empaña la vida, pensaba; así el frío exterior del mundo condensa las penas en el interior del hombre, así caen gota a gota las lágrimas sobre el corazón. Los que ven de fuera los cristales los ven tersos y brillantes; los que ven sólo los rostros los ven alegres y serenos... &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Haré merced a mis lectores de las más de mis meditaciones; no hay periódicos bastantes en Madrid, acaso no hay lectores bastantes tampoco. ¡Dichoso él que tiene oficina! ¡Dichoso el empleado aun sin sueldo o sin cobrarlo, que es lo mismo! Al menos no está obligado a pensar, puede fumar, puede leer la &lt;i&gt;Gaceta&lt;/i&gt;. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-¡Las cuatro! ¡La comida!, -me dijo una voz de criado, una voz de entonación servil y sumisa; en el hombre que sirve, hasta la voz parece pedir permiso para sonar. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Esta palabra me sacó de mi estupor, e involuntariamente iba a exclamar como don Quijote: &amp;quot;Come, Sancho hijo, come, tú que no eres caballero andante y que naciste para comer&amp;quot;; porque al fin los filósofos, es decir, los desgraciados, podemos no comer, pero ¡los criados de los filósofos! Una idea más luminosa me ocurrió: era día de Navidad. Me acordé de que en sus famosas saturnales los romanos trocaban los papeles y que los esclavos podían decir la verdad a sus amos. Costumbre humilde, digna del cristianismo. Miré a mi criado y dije para mí: &amp;quot;Esta noche me dirás la verdad.&amp;quot; Saqué de mi gaveta unas monedas; tenían el busto de los monarcas de España: cualquiera diría que son retratos; sin embargo, eran artículos de periódico. Las miré con orgullo: &lt;br&gt;-Come y bebe de mis artículos -añadí con desprecio; -sólo en esa forma, sólo por medio de esa estratagema se pueden meter los artículos en el cuerpo de ciertas gentes. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Una risa estúpida se dibujó en la fisonomía de aquel ser que los naturalistas han tenido la bondad de llamar racional sólo porque lo han visto hombre. Mi criado se rió. Era aquella risa el demonio de la gula que reconocía su campo. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Tercié la capa, calé el sombrero y en la calle. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;¿Qué es un aniversario? Acaso un error de fecha. Si no se hubiera compartido el año en trescientos sesenta y cinco días, ¿qué sería de nuestro aniversario? Pero al pueblo le han dicho: &amp;quot;Hoy es un aniversario&amp;quot; y el pueblo ha respondido: &amp;quot;Pues si es un aniversario, comamos, y comamos doble.&amp;quot; ¿Por qué come hoy más que ayer? O ayer pasó hambre u hoy pasará indigestión. Miserable humanidad, destinada siempre a quedarse más acá o ir más allá. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Hace mil ochocientos treinta y seis años nació el Redentor del mundo; nació el que no reconoce principio y el que no reconoce fin; nació para morir. ¡Sublime misterio! &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;¿Hay misterio que celebrar? &amp;quot;Pues comamos&amp;quot;, dice el hombre; no dice: &amp;quot;Reflexionemos.&amp;quot; El vientre es el encargado de cumplir con las grandes solemnidades. El hombre tiene que recurrir a la materia para pagar las deudas del espíritu. ¡Argumento terrible en favor del alma! &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Para ir desde mi casa al teatro es preciso pasar por la plaza tan indispensablemente como es preciso pasar por el dolor para ir desde la cuna al sepulcro. Montones de comestibles acumulados, risa y algazara, compra y venta, sobras por todas partes y alegría. No pudo menos de ocurrirme la idea de Bilbao: figuróseme ver de pronto que se alzaba por entre las montañas de víveres una frente altísima y extenuada; una mano seca y roída llevaba a una boca cárdena, y negra de morder cartuchos, un manojo de laurel sangriento. Y aquella boca no hablaba. Pero el rostro entero se dirigía a los bulliciosos liberales de Madrid, que traficaban. Era horrible el contraste de la fisonomía escuálida y de los rostros alegres. Era la reconvención y la culpa, aquélla agria y severa, ésta indiferente y descarada. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Todos aquellos víveres han sido aquí traídos de distintas provincias para la colación cristiana de una capital. En una cena de ayuno se come una ciudad a las demás. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;¡Las cinco! Hora del teatro; el telón se levanta a la vista de un pueblo palpitante y bullicioso. Dos comedias de circunstancias, o yo estoy loco. Una representación en que los hombres son mujeres y las mujeres hombres. He aquí nuestra época y nuestras costumbres. Los hombres ya no saben sino hablar como las mujeres, en congresos y en corrillos. Y las mujeres son hombres, ellas son las únicas que conquistan. Segunda comedia: un novio que no ve el logro de su esperanza; ese novio es el pueblo español: no se casa con un solo Gobierno con quien no tenga que reñir al día siguiente. Es el matrimonio repetido al infinito. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Pero las orgías llaman a los ciudadanos. Ciérranse las puertas, ábrense las cocinas. Dos horas, tres horas, y yo rondo de calle en calle a merced de mi pensamiento. La luz que ilumina los banquetes viene a herir mi ojos por las rendijas de los balcones; el ruido de los panderos y de la bacanal que estremece los pisos y las vidrieras se abre paso hasta mis sentidos y entra en ellos como cuña a mano, rompiendo y desbaratando. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Las doce van a dar: las campanas que ha dejado la junta de enajenación en el aire, y que en estar en el aire se parecen a todas nuestras cosas, citan a los cristianos al oficio divino. ¿Qué es esto? ¿Va a expirar el 24 y no me ha ocurrido en él más contratiempo que mi mal humor de todos los días? Pero mi criado me espera en mi casa como espera la cuba el catador, llena de vino; mis artículos hechos moneda, mi moneda hecha mosto se ha apoderado del imbécil como imaginé, y el asturiano ya no es hombre, es todo verdad. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Mi criado tiene de mesa lo cuadrado y el estar en talla al alcance de la mano. Por tanto es un mueble cómodo; su color es el que indica la ausencia completa de aquello con que se piensa, es decir, que es bueno; las manos se confundirían con los pies, si no fuera por los zapatos y porque anda casualmente sobre los últimos; a imitación de la mayor parte de los hombres, tiene orejas que están a uno y otro lado de la cabeza como los floreros en una &lt;i&gt;consola&lt;/i&gt;, de adorno, o como los balcones figurados, por donde no entra ni sale nada; también tiene dos ojos en la cara; él cree ver con ellos, ¡qué chasco se lleva! A pesar de esta pintura, todavía sería difícil reconocerle entre la multitud, porque al fin no es sino un ejemplar de la grande edición hecha por la Providencia de la humanidad, y que yo comparo de buena gana con las que suelen hacer los autores: algunos ejemplares de regalo finos y bien empastados; el surtido todo igual, ordinario y a la rústica. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Mi criado pertenece al surtido. Pero la Providencia, que se vale para humillar a los soberbios de los instrumentos más humildes, me reservaba en él mi mal rato del día 24. La verdad me esperaba en él y era preciso oírla de sus labios impuros. La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino al través del cieno. Me abrió mi criado, y no tardé en reconocer su estado. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-Aparta, imbécil- exclamé empujando suavemente aquel cuerpo sin alma que en uno de sus columpios se venía sobre mí. -¡Oiga! Está ebrio. ¡Pobre muchacho! ¡Da lástima! &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Me entré de rondón a mi estancia; pero el cuerpo me siguió con un rumor sordo e interrumpido; una vez dentro los dos, su aliento desigual y sus movimientos violentos apagaron la luz; una bocanada de aire colada por la puerta al abrirme cerró la de mi habitación, y quedamos dentro casi a oscuras yo y mi criado, es decir, la verdad y Fígaro, aquélla en figura de hombre beodo arrimado a los pies de mi cama para no vacilar y yo a su cabecera, buscando inútilmente un fósforo que nos iluminase. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Dos ojos brillaban como dos llamas fatídicas en frente de mí; no sé por qué misterio mi criado encontró entonces, y de repente, voz y palabras, y habló y raciocinó; misterios más raros se han visto acreditados; los fabulistas hacen hablar a los animales, ¿por qué no he de hacer yo hablar a mi criado? Oradores conozco yo de quienes hace algún tiempo no hubiera hecho una pintura más favorable que de mi astur y que han roto sin embargo a hablar, y los oye el mundo y los escucha, y nadie se admira. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;En fin, yo cuento un hecho; tal me ha pasado; yo no escribo para los que dudan de mi veracidad; el que no quiera creerme puede doblar la hoja, eso se ahorrará tal vez de fastidio; pero una voz salió de mi criado, y entre ella y la mía se estableció el siguiente diálogo:&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt; &lt;br&gt;-Lástima- dijo la voz, repitiendo mi piadosa exclamación. ¿Y por qué me has de tener lástima, escritor? Yo a ti, ya lo entiendo.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-¿Tú a mí? - pregunté sobrecogido ya por un terror supersticioso; y es que la voz empezaba a decir verdad. &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-Escucha: tú vienes triste como de costumbre; yo estoy más alegre que suelo. ¿Por qué ese color pálido, ese rostro deshecho, esas hondas y verdes ojeras que ilumino con mi luz al abrirte todas las noches? ¿Por qué esa distracción constante y esas palabras vagas e interrumpidas de que sorprendo todos los días fragmentos errantes sobre tus labios? ¿Por qué te vuelves y te revuelves en tu mullido lecho como un criminal, acostado con su remordimiento, en tanto que yo ronco sobre mi tosca tarima? ¿Quién debe tener lástima a quién? No pareces criminal; la justicia no te prende al menos; verdad es que la justicia no prende sino a los pequeños criminales, a los que roban con ganzúas o a los que matan con puñal; pero a los que arrebatan el sosiego de una familia seduciendo a la mujer casada o a la hija honesta, a los que roban con los naipes en la mano, a los que matan una existencia con una palabra dicha al oído, con una carta cerrada, a esos ni los llama la sociedad criminales, ni la justicia los prende, porque la víctima no arroja sangre, ni manifiesta herida, sino agoniza lentamente consumida por el veneno de la pasión que su verdugo le ha propinado. ¡Qué de tísicos han muerto asesinados por una infiel, por un ingrato, por un calumniador! Los entierran; dicen que la cura no ha alcanzado y que los médicos no la entendieron. Pero la puñalada hipócrita alcanzó e hirió el corazón. Tú acaso eres de esos criminales y hay un acusador dentro de ti, y ese frac elegante y esa media de seda, y ese chaleco de tisú de oro que yo te he visto son tus armas maldecidas. &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-Silencio, hombre borracho. &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-No; has de oír al vino una vez que habla. Acaso ese oro que a fuer de elegante has ganado en tu sarao y que vuelcas con indiferencia sobre tu tocador es el precio del honor de una familia. Acaso ese billete que desdoblas es un anónimo embustero que va a separar de ti para siempre la mujer que adorabas; acaso es una prueba de la ingratitud de ella o de su perfidia. Más de uno te he visto morder y despedazar con tus uñas y tus dientes en los momentos en que el buen tono cede el paso a la pasión y a la sociedad. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-Tú buscas la felicidad en el corazón humano, y para eso le destrozas, hozando en él, como quien remueve la tierra en busca de un tesoro. Yo nada busco, y el desengaño no me espera a la vuelta de la esperanza. Tú eres literato y escritor, y ¡qué tormentos no te hace pasar tu amor propio, ajado diariamente por la indiferencia de unos, por la envidia de otros, por el rencor de muchos! Preciado de gracioso, harías reír a costa de un amigo, si amigos hubiera, y no quieres tener remordimiento. Hombre de partido, haces la guerra a otro partido, o cada vencimiento es una humillación, o compras la victoria demasiado cara para gozar de ella. Ofendes y no quieres tener enemigos. ¿A mí quién me calumnia? ¿Quién me conoce? Tú me pagas un salario bastante a cubrir mis necesidades; a ti te paga el mundo como paga a los demás que le sirven. Te llamas liberal y despreocupado, y el día que te apoderes del látigo azotarás como te han azotado. Los hombres de mundo os llamáis hombres de honor y de carácter, y a cada suceso nuevo cambiáis de opinión, apostatáis de vuestros principios. Despedazado siempre por la sed de gloria, inconsecuencia rara, despreciarás acaso a aquellos para quienes escribes y reclamas con el incensario en la mano su adulación; adulas a tus lectores para ser de ellos adulado, y eres también despedazado por el temor, y no sabes si mañana irás a coger tus laureles a las Baleares o a un calabozo.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-¡Basta, basta!&lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;-Concluyo; yo en fin no tengo necesidades; tú. A pesar de tus riquezas, acaso tendrás que someterte mañana a un usurero para un capricho innecesario, porque vosotros tragáis oro, o para un banquete de vanidad en que cada bocado es un tósigo. Tú lees dia y noche buscando la verdad en los libros hoja por hoja, y sufres de no encontrarla ni escrita. Ente ridículo, bailas sin alegría; tu movimiento turbulento es el movimiento de la llama, que, sin gozar ella, quema. Cuando yo necesito de mujeres echo mano de mi salario y las encuentro, fieles por más de un cuarto de hora; tú echas manos de tu corazón, y vas y lo arrojas a los pies de la primera que pasa, y no quieres que lo pise y lo lastime, y le entregas ese depósito sin conocerla. Confías tu tesoro a cualquiera por su linda cara, y crees porque quieres; y si mañana tu tesoro desaparece, llamas ladrón al depositario, debiendo llamarte imprudente y necio a ti mismo. &lt;br&gt;-Por piedad, déjame, voz del infierno. &lt;br&gt;Concluyo; inventas palabras y haces de ellas sentimientos, ciencias, artes. Objetos de existencia. ¡Política, gloria, saber, poder, riqueza, amistad, amor! Y cuando descubres que son palabras, blasfemas y maldices. En tanto el pobre asturiano come, bebe y duerme, y nadie le engaña, y, si no es feliz, no es desgraciado, no es al menos hombre de mundo, ni ambicioso ni elegante, ni literato ni enamorado. Ten lástima ahora del pobre asturiano. Tú me mandas, pero no te mandas a ti mismo. Tenme lástima, literato. Yo estoy ebrio de vino, es verdad; pero tú lo estás de deseos y de impotencia!... &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Un ronco sonido terminó el diálogo; el cuerpo, cansado del esfuerzo, había caído al suelo; el órgano de la Providencia había callado, y el asturiano roncaba. &amp;quot;¡Ahora te conozco- exclamé -día 24!&amp;quot; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#008000"&gt;Una lágrima preñada de horror y de desesperación surcaba mi mejilla, ajada ya por el dolor. A la mañana, amo y criado yacían, aquél en el lecho, éste en el suelo. El primero tenía todavía abiertos los ojos y los clavaba con delirio y con delicia en una caja amarilla donde se leía &lt;i&gt;mañana&lt;/i&gt;. ¿Llegará ese &lt;i&gt;mañana&lt;/i&gt; fatídico? ¿Qué encerraba la caja? En tanto, la &lt;i&gt;noche buena&lt;/i&gt; era pasada, y el mundo todo, a mis barbas, cuando hablaba de ella, la seguía llamando &lt;i&gt;noche buena&lt;/i&gt;. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+%22La+nochebuena+de+1836%22+de+Larra&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!580.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!580.entry</guid><pubDate>Fri, 23 Dec 2005 16:05:14 GMT</pubDate><slash:comments>3</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!580/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!580.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2005-12-23T16:05:14Z</dcterms:modified></item><item><title>Anne Rice</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!527.entry</link><description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Nacida bajo el nombre de Howard Allen O'Brien, desde pequeña cambió su nombre a &amp;quot;Anne&amp;quot;. Se casó con el difunto poeta y pintor Stan Rice en 1961, con quien tuvo dos hijos, Michele en 1966 y que murió de leucemia a los 5 años de edad y el famoso escritor gay Christopher Rice (que nació en 1978).&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Desde pequeña estuvo interesada en temas de vampiros y brujas. En su carrera como escritora, también ha publicado con los pseudónimos Anne Rampling y A.N. Roquelaure, este último en sus primeros años y para temas más orientados a adultos, sus libros contienen constantemente mezclas de lo horroroso con lo lujurioso, destacándose en sus historias de ficción los sentimientos homoeróticos que sienten sus personajes. Sus más importantes obras bajo estos pseudónimos son la &amp;quot;Trilogía de la Bella Durmiente&amp;quot;, donde Rice dejó volar su imaginación portentosa situando la acción en sitios lejanos y palacios.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Su primer libro,&lt;em&gt; Interview With The Vampire&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Entrevista con el vampiro&lt;/em&gt; en español) fue escrito en 1973 y publicado en 1976. En 1994 Neil Jordan realizo una película basada en su libro y protagonizada por Tom Cruise y Brad Pitt y años más tarde se realizó otra película sobre el tercer libro de la serie Crónicas Vampíricas, llamada &lt;em&gt;Queen Of The Damned &lt;/em&gt;(&lt;em&gt;La reina de los condenados&lt;/em&gt;) La película fue criticada por su falta de coherencia respecto al libro original. El segundo libro de la saga, &lt;em&gt;Lestat, The Vampire&lt;/em&gt; se convirtió en un musical de Broadway.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;En diciembre 1998 a Rice se le diagnosticó Diabetes Mellitus cuando entró en un coma diabético. Desde que empezó a tratar su condición con insulina, Rice ha sido una activista para que la gente se haga exámenes para diagnosticar la diabetes. Por su eterna batalla contra el sobrepeso, así como la depresión por la enfermedad y consecuente muerte de su esposo en diciembre de 2002, Rice llego a pesar 254 libras. Cansada de la apnea al dormir, la movilidad limitada y otros problemas de la obesidad, se sometió a una cirugía de bypass gástrico el 15 de enero de 2003.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;El 30 de enero de 2004, Anne Rice anunció que dejaría Nueva Orleans para mudarse al suburbio de Jefferson Parish, Louisiana. Ya puso la más grande de sus tres casas en venta y planea vender las otras dos. Ella vive sola desde la muerte de su esposo y la mudanza de su hijo a otro estado. Aunque algunos aseguran que desea más privacidad de los fanáticos que acampan días en las afueras de su casa, hasta 200 personas han sido contadas esperándola luego del servicio dominical de la iglesia. También es muy requerida en las firmas de libros para los fanáticos de la ciencia ficción.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Rice pasó recientemente por un mal momento profesional, cuando tuvo la oportunidad de leer unas malas reseñas que le daban algunos usuarios de Amazon.com a su libro &lt;em&gt;Blood Canticle &lt;/em&gt;(&lt;em&gt;Cántico de sangre&lt;/em&gt;). La actitud de la escritora fue calificada de ridícula y fuera de lugar.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Últimamente la popularidad de Anne Rice ha decrecido bastante, en parte por las malas acogidas de las críticas literarias a sus últimas obras. Las obras más recientes, como &lt;em&gt;Sangre y Oro&lt;/em&gt;, la biografía de uno de sus personajes más queridos por ella y por los lectores, Marius, no ha cuajado muy bien en las ventas, en parte debido al reciclaje intelectual que la propia autora ha hecho de sus libros, que se parecen demasiado los unos a los otros y no alcanzan el esplendor, la novedad, y la maestría de otros títulos anteriores. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;(información sacada de Wikipedia.com)&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#800000"&gt;Ciao. Pablo.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Anne+Rice&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!527.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!527.entry</guid><pubDate>Wed, 02 Nov 2005 22:36:00 GMT</pubDate><slash:comments>2</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!527/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!527.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2005-11-03T10:18:33Z</dcterms:modified></item><item><title>Eduardo Haro Tecglen</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!440.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Bueno, no tengo mucho tiempo, así que he hecho un &amp;quot;copy-paste&amp;quot; de la biografía de Eduardo Haro Tecglen, que falleció ayer, 17 de octubre de 2005. Para más adelante pondré un link que hable el aspecto literario de este escritor y periodista.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; 
&lt;p&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Biografía&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Hijo de &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="Eduardo Haro Delage" href="http://spaces.msn.com/w/index.php?title=Eduardo_Haro_Delage&amp;amp;action=edit"&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Eduardo Haro Delage&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;, marino retirado, comediógrafo y periodista, estudió en la &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="Escuela Oficial de Periodismo" href="http://spaces.msn.com/w/index.php?title=Escuela_Oficial_de_Periodismo&amp;amp;action=edit"&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Escuela Oficial de Periodismo&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt; donde se graduó en 1943. Fue colaborador (1939-1943) y redactor (1943-1946) de &lt;i&gt;Informaciones&lt;/i&gt;, redactor jefe del &lt;i&gt;Diario de África&lt;/i&gt; y corresponsal en Tetuán de la &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="Agencia Efe" href="http://spaces.msn.com/wiki/Agencia_Efe"&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;agencia Efe&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt; (1946). Redactor jefe, crítico literario y corresponsal en París de &lt;i&gt;Informaciones&lt;/i&gt; (1957-1960); corresponsal de &lt;i&gt;El Correo Español-El Pueblo Vasco&lt;/i&gt; en París (1960); colaborador de &lt;i&gt;Marca&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Tajo&lt;/i&gt; y director de &lt;i&gt;Sol de España&lt;/i&gt; (Málaga, 1967); director de &lt;i&gt;España&lt;/i&gt; (Tánger, 1967); redactor, columnista y subdirector (1968-1980) de &lt;i&gt;Triunfo&lt;/i&gt;; director de &lt;i&gt;Tiempo de Historia&lt;/i&gt; (1974-1978) y colaborador de &lt;i&gt;Testimonio&lt;/i&gt;, 1975; crítico teatral de la &lt;i&gt;Hoja del Lunes&lt;/i&gt; de Madrid (1977) y editorialista y crítico teatral de &lt;i&gt;El País&lt;/i&gt;, 1978. En este último periódico publica una columna diaria desde entonces. Utilizó los seudónimos &amp;quot;Pozuelo&amp;quot;, &amp;quot;Juan Aldebarán&amp;quot; y &amp;quot;Pablo Berbén&amp;quot;. Es padre del poeta de la &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="Movida madrileña" href="http://spaces.msn.com/wiki/Movida_madrile%C3%B1a"&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;movida madrileña&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="Eduardo Haro Ibars" href="http://spaces.msn.com/wiki/Eduardo_Haro_Ibars"&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Eduardo Haro Ibars&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Eduardo Haro Tecglen es autor de más de 25.000 artículos. De ideología republicana, subsistió en una especie de &amp;quot;exilio interior&amp;quot; en España, teniendo a veces que escribir fervorosamente a favor del régimen (como en la oda al fundador de la Falange, Jose Antonio Primo de Rivera, &amp;quot;Dies Irae&amp;quot;). Entre sus ensayos se pueden mencionar &lt;i&gt;Los derechos del hombre&lt;/i&gt; (1969), &lt;i&gt;La sociedad de consumo&lt;/i&gt; (1973), &lt;i&gt;Sociedad y terror&lt;/i&gt; (1974), &lt;i&gt;Fascismo: génesis y desarrollo&lt;/i&gt; (1975), &lt;i&gt;El 68: las revoluciones imaginarias&lt;/i&gt; (1988) y &lt;i&gt;La guerra de Nueva York&lt;/i&gt; (2001).&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;Escribió también libros autobiográficos como &lt;i&gt;El niño republicano&lt;/i&gt; (1996), &lt;i&gt;Hijo del siglo&lt;/i&gt; (1998) y &lt;i&gt;El refugio&lt;/i&gt; (1999), donde ofrece una visión bastante desencantada y desde el punto de vista de una izquierda decididamente marxista.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;El 17 de octubre de 2005, sufrió una parada cardíaca mientras comía en un restaurante. Fue trasladado a un hospital, donde falleció en la madrugada del martes 18.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;En la actualidad escribía una columna para el diario &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="El País (España)" href="http://spaces.msn.com/wiki/El_Pa%C3%ADs_(Espa%C3%B1a)"&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt;El País&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#339966"&gt; y un &lt;i&gt;&lt;a title=Blog href="http://spaces.msn.com/wiki/Blog"&gt;&lt;u&gt;blog&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+Eduardo+Haro+Tecglen&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!440.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!440.entry</guid><pubDate>Wed, 19 Oct 2005 14:13:31 GMT</pubDate><slash:comments>2</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!440/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!440.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2005-10-19T14:13:31Z</dcterms:modified></item><item><title>La punta del Iceberg</title><link>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!419.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Buenas; como dije en el otro espacio, asistí esta semana al último curso de doctorado. En realidad se trataba de analizar el &lt;em&gt;Poema cero&lt;/em&gt; de Pedro Salinas, un poema genial que trata de las diferencias destrucciones de una bomba atómica desde el punto de vista existencial.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Sin embargo, tratamos de &lt;em&gt;La novela española de posguerra, entre la ortodoxia y la heterodoxia&lt;/em&gt;. Vamos, lo que se vino a exponer fue el tópico de que la literatura de la posguerra fue un erial. Nada más lejos de la realidad. Y es que estamos acostumbrado a que en el Instituto y en la Universidad se nos imparta los mismos libros de siempre, claro está que con su calidad. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Pero lo cierto es que hubo mucha literatura, pero de la buena, y que está enterrada por razones que a muchos de nosotros se nos escapa de la realidad, pues de la misma manera tratamos premios planeta de aquella época que sin ninguna duda merecen tener su hueco en la historia de la literatura, hay escritoras que son recordadas exiguamente y hay obras que mejoran a algunas que se dan obligatoriamente en los niveles estudiantiles.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Para corroborar esto, a los alumnos se nos confió un libro cada uno para que lo leyésemos y de su lectura sacásemos anotaciones importantes o que a nosotros nos chocaba positivamente. A un servidor le tocó el libro &lt;em&gt;Donde la tierra pierde su nombre &lt;/em&gt;de Francisco Candel, un escritor que tiene renombre por otros libros pero no se comprende el porqué esta obra en concreto no se pone al nivel que se merece.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Con las anotaciones, vinimos el jueves, 29 de septiembre, a exponerlas ante la clase. Sin ninguna duda, los expuesto por cada alumno no sólo confirmaba las hipótesis de nuestro profesor, sino que corroboraba otro hecho más, que la novela española no está anclada en el realismo. Y&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt; es que, aparte de que se denomine a la literatura de posguerra como un erial, nos han etiquetado como una narrativa realista. &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Como se nos han enseñado, una novela se divide en dos aspectos, en contenido y en forma. La novela realista del siglo XIX es contenido. También se puede decir que es testimonial y que el narrador es potencialmente omnipresente, aunque marcando la distancia. Pero se ha demostrado por medio de las pocas lecturas que hemos hecho, la novela que hemos tratado se preocupa también por la forma, y con ello se consigue experimentar e ir hacia el camino de la heterodoxia, dejando de lado la narrtiva a favor de la lírica y creando unos mundos que no sólo muestran y estimonian, sino que además, implican al propio lector dentro. Es tan revelador este dato que se pueden ver técnicas solamente vistas en la literatura europea en incluso algunas inéditas.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Todavía queda novelas enterradas...&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;...por que la literatura de posguerra que nos muestran no es un erial... &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;...es la punta de un iceberg que espera que alguien lo descubra algún día. Queda dicho.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#3366ff"&gt;Ciao. Pablo.&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;
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&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=3811552646463213691&amp;page=RSS%3a+La+punta+del+Iceberg&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elmachadiano.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elmachadiano"&gt;</description><comments>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!419.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!419.entry</guid><pubDate>Fri, 30 Sep 2005 11:44:24 GMT</pubDate><slash:comments>7</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elmachadiano.spaces.live.com/blog/cns!34E55AEFFF23D07B!419/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elmachadiano.spaces.live.com/Blog/cns!34E55AEFFF23D07B!419.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2005-09-30T11:44:24Z</dcterms:modified></item></channel></rss>