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7月29日

Oh Fortuna

Oh Fortuna es uno de los grandes poemas de Carmina Burana, una compilación de poemas medievales no religiosos y escritos en latín vulgar cuya localización se encuentra en Alemania y recoge el saber de la Europa medieval.
 
Con este poema, se demuestra una vez más que la Edad Medieval fue de todo menos oscura, es decir, tuvo una gran cultura que ni siquiera el tiempo ha podido destruir, y que no sólo se ató a la temática y al destino del teocentrismo preponderante de la época.
 
Este poema sirvió de inspiración para una ópera de Carl Orff. Pongo la parte del poema cantado (en latín) y la traducción en español (realizada por Juan Estévez Sola, Alianza Editorial).
 
Espero que lo disfruten.
 
   
 
Oh Fortuna
 
1.
¡Oh fortuna!
Como la luna
de estado cambiante,
siempre creciente
o menguante.
Vida detestable,
la que ahora endurece
y luego restablece
en su juego la agudeza de la mente;
la pobreza
el poder
como la nieve los disuelve.
 
 
2.
Destino cruel
y vano,
rueda tú que giras,
situación mala,
salud vana,
siempre inestable,
ensombrecida
y velada,
contra mí también te encaminas;
ahora la espada desnuda
llevo por burla
de tu inquina.
 
 
3.
De mi salud
y mi virtud
el destino ahora me es adverso;
mis deseos
y mis carencias
siempre están en su dependecia,
Ahora
y sin demora
las cuerdas ya afinad,
pues el azar
abate al fuerte,
¡Todos conmigo llorad!
 
 
 Therion, un grupo de heavy metal, reversionó la ópera de Carl Orff en un album muy recomendable, Deggial. Aquí la pongo.
 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
7月12日

Poema de Joaquín Sabina

Hola; les pongo un poema de Joaquín Sabina que realizó sobre la Eurocopa de España.
 
Saludos. Pablo.
 
Esos locos bajitos
                                                  
                                                   (con perdón de Joan Manuel)
 
Vengan lo de Arconada con sus rabonas,
sus sombreros con túneles al revés,
parecen un Atleti de Barcelona
o el Arsenal de un Betis aragonés.
 
Esos locos bajitos de Zapatones,
los del toque exquisito con rhythm and blues,
galácticos de Móstoles, respondones
al gol de Marcelino a la URSS.
 
Niño, no dejes de joder con la pelota,
niño, brilla más que Villa, corre más que Torres,
cómete a Zambrotta.
 
Peloteros jugones del tiqui taca
que hacen malabarismos con el balón,
defienden en pandilla, y, mientras atacan,
coronan a Casillas contra Buffon.
 
Diestéfanos culés, Zidanes manchegos,
Maradonas de Asturias, Cruyffs de arrabal,
Eusebios valencianos, Pelés gallegos,
PLantinis del dream team del Villareal.
 
Niño, no dejes de joder con la pelota,
niño, brilla más que Villa, corre más que Torres,
cómete a Zambrotta.
 
Nunca fueron tan rojos los españoles,
ni el cerrojo de Putin tan perdedor,
Merkel y Berlusconi no marcan goles,
Zapatero es un culo con una flor.
 
Niño, no dejes de joder con la pelota,
niño, brilla más que Villa, corre más que Torres,
cómete a Zambrotta.
 
(Joaquín Sabina, Ersnt-Happel de Viena, junio de 2008)
7月6日

2008, una nueva odisea

IMAGINÉMONOS por un momento que tenemos que opositar y que esa oposición es para ser profesor de secundaria. Imaginémonos además que nos presentamos por primera vez, es decir, que venimos de la calle, con nuestra carrera y nuestro Curso de Aptitud Pedagógica (que no sirve para nada) debajo del brazo y que nuestras armas son el estudio de esos temas y una programación didáctica anual (el diseño de cómo se debe impartir clases de una asignatura durante un año), realizada por nuestra cuenta y bajo consejos de los pocos profesionales que nos pueden echar una mano.
 
Junto con nosotros, seguimos imaginando, cerca de ochocientas personas opositan también, de las cuales cuatrocientas se reparten en dos provincias de manera aproximada y, por lo tanto las plazas que se ofertan se intentan repartir equitativamente.
 
Dentro de una provincia, cualquiera que sea, cuatrocientas personas más nosotros venimos a la presentación de las oposiciones y, vaya, en vez de haber cuatro tribunales como sucedía en convocatorias anteriores, resulta que sólo hay uno.
 
En esta presentación, las cuatrocientas personas tenemos que entregarle esa programación más un índice con el número de unidades didácticas (división de esa materia o lo que llaman los viejos como "lecciones") que vamos a impartir y, finalmente, firmar nuestra asistencia.
 
Debido a que sólo hay un tribunal, esa presentación que empezó a las cinco, se alarga hasta las ocho y media en el mejor de los casos, ya que en el peor dura hasta las diez, por lo tanto, esas cuatrocientas personas debemos esperar a que todos entreguemos la programación didáctica para proseguir esa presentación.
 
Aparte de todo ello, el tribunal acaba con un agotamiento extremo, ya que, mientras nosotros esperamos a que los demás entreguen sus cosas, ellos siguen trabajando a destajo hasta el opositor número cuatrocientos.
 
Seguimos con esta proposición imaginativa. Cuando todo se entrega, empieza la presentación propiamente dicha, es decir, se presenta el tribunal y se expone claramente el sistema de oposición que había salido en la susodicha convocatoria.
 
Con ello, hacemos el examen el uno de julio, la parte teórica, y esperamos hasta septiembre para seguir con la segunda fase de la oposición sin saber la nota de julio hasta noviembre que es cuando se supone que está todo acabado, ya que el sistema ha dejado de ser eliminativo (aprobar una fase para pasar a la otra) y ahora es sumativo (suma de todas las fases).
 
En pocas palabras, la nota de ese examen que hicimos, allá, por el uno de julio (que hasta suena nostálgico), no la sabremos hasta noviembre, sin acordarnos si quiera de lo que habíamos puesto por si algún que otro opositor tuviere que reclamar en vano.
 
Supongamos que en esta prueba práctica, en vez de sacar dos temas por sorteo y desarrollar uno, como se hacía anteriormente, ahora son cinco temas a elegir también uno. Por lo tanto, el que ha estudiado como un poseso, tendrá más oportunidad para aprobar, pero resulta que, cuando sale de la prueba, aliviado él, los que han estudiado dos o tres días también tiene la misma impresión, puesto que el azar se ha reducido con una ampliación de las posibilidades. Paradógica situación.
 
Aun así podemos seguir imaginando y proponemos que esa segunda fase de oposición se hace a partir del nueve de septiembre y, salvo los convocados para las dos primeras semanas, que saben cuándo tienen que venir porque salen sus llamamientos fueron en julio, los demás podemos enterarnos de nuestros llamamientos hasta doce horas antes.
 
Es decir, que tendrás que desplazarte al centro-sede casi todas las tardes para ver tu llamamiento, teniendo la suerte de vivir relativamente cerca de ese lugar y, por si fuera poco, doce horas antes para debatir la programación con el tribunal y luego exponer durante veinte minutos una de las unidades didácticas que te tocan al azar (eso siempre y cuando que vengas desde la calle, con tu licenciatura bajo el brazo y con el Curso de Aptitud Pedagógica, ya que los interinos debatirán su programación y luego tendrán la posibilidad de entregar un informe desde el centro a manera de unidad didáctica).
 
Cuando terminamos, o cuando terminen los demás, puede suceder lo que nos podemos imaginar: al ser un sistema de oposición sumativo, sabiendo además que a casi todos les han salido bien ese examen y que medianamente bien se ha defendido esa exposición oral, haya una parte muy importante de aprobados, bastante ingente. Y, luego de todo esto, en la fase de concurso, de presentación de méritos, vengan casi todos los interinos y se queden con las plazas, dejando a los demás, o convertidos en interinos o en la nada de nuevo.
 
Y si esta es la vida del opositor de este hipotético sistema, ya no les hablamos del tribunal, que ha de corregir cuatrocientos exámenes de la primera fase, durante todo julio, sin un mes de vacaciones, y encima tengan que venir en septiembre de nuevo a lo mismo, es decir, a leer las programaciones, en las que se repite todo lo mismo una y otra vez, a revisar esos informes interinos y a escuchar las exposiciones de las unidades didácticas... todo por que los de arriba exigen un trato igualitario desde un único tribunal... si un tribunal puede ser igualitario con cuatrocientas personas... 
 
Con todo esto, imaginémonos que este sistema se realiza en realidad, ¿qué pensarían ustedes de todo esto?
 
Saludos. Pablo.