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12月21日

Felicitaciones navideñas

Buenas a todos; mientras el cielo está completamente despejado y el sol golpea de igual manera que en verano (muy normal para quien vive en Gran Canaria), la Navidad va llegando a nuestras casas y a nuestros corazones, a pesar de que se ha comercializado un tanto con el tema de los regalos y las fiestas, pero lo cierto es que todo está capitalizado. 
 
Aún así, el espíritu persevera a través de los años.
 
Ante esto, quiero poner una entrada dando las felicitaciones navideñas a todos los que se han pasado por aquí y han parte importante en la vida de este espacio. Por ello, les pongo un fragmento de A Chrismas Carol de Charles Dickens, un cuento que me encanta, tanto en su texto original, como en las diferentes versiones que se ha hecho en el cine. Es el fragmento en que el protagonista, Scrooge, aprende de los tres fantasmasn y se imbuye de ese espíritu navideño.  
 
 
 
FELICES FIESTAS A TODOS
 
 
 
 

Fragmento de A chrismas Carol

Scrooge hizo más de lo que había dicho. Hizo todo e infinitamente más: y respecto de Tíny Tim, que no murió, fue para él un segundo padre. Se hizo tan buen amigo. tan buen maestro y tan buen hombre, como el mejor ciudadano de una ciudad, de una población o de una aldea del bueno y viejo mundo. Algunos se rieron al verle cambiado; pero él les dejó reír y no se preocupó, pues era lo bastante juicioso para saber que nunca sucedió nada bueno en este planeta que no empezara por hacer reír a algunos: y comprendiendo que aquéllos estaban ciegos, pensó que tanto vale que arruguen los ojos a fuerza de reír, como que la enfermedad se manifiesta en forma menos atractiva. Su propio corazón reía, y con eso tenía bastante.

No volvió a tener trato con los aparecidos, pero en adelante tuvo mucho más con los amigos y con la familia, y siempre se dijo que, si algún hombre poseía la sabiduría de celebrar respetuosamente la fiesta de Navidad, ese hombre era Scrooge.

12月12日

Un soneto

Este soneto fue escrito hace años para un amigo, extremeño él, que dejó una gran huella entre los que lo conocimos. En esta ocasión, aprovecho el texto, aunque mantengo la dedicatoria, para animar a una persona que también ha dejado huella en este espacio, de la misma manera que en otros muchos de índole literario-artístico.
 
Saludos. Pablo.
 

Como el cometa

                                                                               A Francisco Amaya Flores

 

Como un cometa que espumea el mar,

dejando estelas con su mismo aliento,

habrá en la vida un cruce, un momento 

fugaz de luz que yo he de recordar;

 

abrirá los ojos de par en par,

envolviendo con su mirada el viento,

consiguiéndome huellas de sustento 

como un cometa que espumea el mar.

        

Y amaneciendo la marea en la orilla,

me quedarán palabras de inocencia

entre la arena de un “volver a empezar”.

 

Y atardeciendo, esa voz que astilla

“rezongará” con fluidez en mi esencia

como el cometa que espumea el mar.

                                        (Pablo Alemán, 2004)

 

12月5日

Resultado del juego de los relatos

Hola a todos; ya terminó el juego de los relatos que organizó Valeria. Por lo que a nuestro relato respecta, hay que decir que Neogénesis, que era quien creó el texto base, puso un texto genial y todo un reto para los demás participantes. De todas maneras, invito a los que visitan la página a que lean los demás grupos que para nada tiene desperdicio.
 
Si no es molestia, voy a copiar y pegar la entrada para que vean los resultados, más que originales (también los billetes, es una gran idea para ambientar el tema). Ya nos vemos en otro juego.
 
Saludos. Pablo.
 

Refrescando el mecanismo de este juego, les recuerdo que Neo escribió un relato y los demás participantes: Cardenal, Machadianoes e Isaac, le dieron un final distinto, cada quien a su modo y a su estilo. Para que se comparen con mayor facilidad los distintos finales, los remarqué con otro color.

GRACIAS CHICOS POR PARTICIPAR Y POR LA IMAGINACIÓN!!



            NEOGEMINIS

POR QUÉ NO LA FLAQUITA DE LA POLLERA A CUADROS

A, B y C eran tres amigos que compartían un amplio departamento. A era un periodista informal y muy irónico, burlándose siempre de quienes no eran como él. B era una joven médica que recién comenzaba a hacer su carrera con la que pensaba hacer fortuna y ganar prestigio. C era un contador, algo corto de carácter y bastante antisocial. Los tres formaban un sólido trío que se fortalecía haciendo frente común ante cualquier persona a la que consideraran blanco propicio para sus burlas.

Como el departamento era muy amplio y las expensas subían constantemente, deciden buscar otro inquilino con quien compartir los gastos. Ponen un aviso en el diario pidiendo se presenten los interesados. Entre los tres se confabulan para humillar a más no poder a los sucesivos candidatos. No respetan ni a hombres ni a mujeres, todos les resultan insignificantes e indignos de compartir la vida despreocupada y elitista a la que están acostumbrados. El gordito de anteojos, la flaquita de pollera a cuadros, el tímido que tartamudeaba…

Después de numerosos entrevistados un hombre algo mayor que ellos consigue evadir sus maniobras humillantes y sus preguntas capciosas; haciendo muestra de una inteligencia notable les resulta apto para ser su nuevo compañero de departamento. En la entrevista preliminar dice no tener familiares ni amigos que lo vengan a visitar, dice ser recién llegado a la ciudad y debido a sus ocupaciones estará en le departamento sólo por las noches. Dadas la scondiciones favorables el desconocido es aceptado e inmediatamente se muda con el trío de amigos.

Luego de un par de días sin complicaciones, una mañana descubren con sorpresa que el desconocido yace muerto sobre su cama. Los tres amigos reaccionan en forma dispar, B es la primera en asegurarse de que realmente estaba muerto y estima que ha sido por causa natural. C propone inmediatamente dar aviso a la policía, A como siempre haciendo gala de una particular ironía comienza a urgar entre las pocas pertenencias del desconocido diciendo que es la oportunidad de averiguar algo más sobre el prácticamente desconocido infortundo. La curiosidad puede más que la razón y con gran impudicia se dedican a revisar la ropa y las pertenencias. A descubre una gran valija oculta debajo de la cama. Sin reparos, la sube a la cama donde yace el cuerpo y comprueba que está cerrada con llave. Inmediatamente B descubre que la llave está en una cadenita que el muerto tiene atada al cuello. Quitan la llave de la cadenita y abren la valija. Con gran sorpresa pueden ver que en el interior de la misteriosa valija hay una fabulosa suma de dinero. C calcula que se trata de una cifra superior a la que se pudiera gastar en muchos años de grandes lujos.

Ante semejante tentación, los planes de llamar a la policía pasa a segundo plano. El primero en sugerir abiertamente el apropiarse del dinero es A, siempre más arriesgado y transgresor. B lo secunda enseguida. C, más calculador e inseguro, hace un listado de los problemas que podían surgir cuando quien conozca al muerto decida revisar las pertenencias, quizás alguien cercano al difunto conociera la existencia del dinero y lo reclamara. A reflexiona sobre el hecho de que la llegada del difunto ha pasado desapercibida hasta para los vecinos y recuerda que el muerto dijo no tener parientes ni amigos. No queriendo demostrar que ya lo ha pensado en detalle, B insinúa que si el cuerpo desapareciera sin hacer la denuncia, nadie lo reclamaría. C reacciona con aparente espanto, pero rápidamente se deja convencer por los argumentos de A quien rápidamente elabora un detallado plan para deshacerse del cuerpo sin dejar rastros. B puntualiza que tanto manos como pies y piezas dentarias son elementos con los que se puede identificar un cadáver mucho tiempo después de muerto.

Luego de varias idas y venidas ajustan los detalles de lo que van a hacer y deciden llevarlo a cabo esa misma noche. Entre los tres envuelven el cuerpo y lo bajan por las escaleras del edificio luego de asegurarse que los vecinos ya están durmiendo. En el auto de A se dirigen a un bosque cercano y allí, con mucha aprensión pero con una fuerte decisión motivada por la gran tentación que representa la posibilidad cierta de convertirse en millonarios, llevan acabo el macabro plan. Entre A y C cavan una fosa profunda, lejos de la ruta. Iluminados por una linterna, desenvuelven el cuerpo y con la ayuda de una sierra, C corta manos, pies y cabeza del cuerpo del muerto, con gran horror y venciendo la repulsión que eso le produce. Luego B coloca los trozos cortados dentro de una bolsa, mientras sus compañeros entierran el resto del cadáver borrando todo rastro de los alrededores. A la mañana siguente, B se deshace de la bolsa con los restos en el incinerador de la morgue del hospital donde trabaja.

Luego de quemar cuidadosamente las pocas pertenencias del infortunado ex compañero de departamento, asumen que no quedan pistas que puedan relacionarlos con quien fuera apenas un desconocido y gracias a quien, desde ese momento, pasarían a difrutar de la vida opulenta que nunca antes imaginaron.

A y B comienzan a divertirse y a no cuidarse en los excesos. En cambio a C, le invade una gran culpa y lo atormentan los horrores que cometieron aquella noche. Comienza a perder la razón a la vez que aumenta la desconfianza hacia sus compañeros. El extraño comportamiento de C despierta el recelo de A y B, quienes sospechan que quien era hasta ese momento su gran amigo, está urdiendo un plan para quedarse con todo el dinero.

La unidad del trío antes inquebrantable, comienza a desfigurarse. Esa noche ninguno de los tres puede dormir. Por distintas razones nadie puede conciliar el sueño.

A la mañana siguiente mientras los tres desayunan, alguien toca el timbre. Despreocupadamente B entreabre la puerta del departamento. Sin que pueda reacionar un par de matones la empujan y en pocos minutos consiguen dominarlos. Con la solvencia de quien sabe lo que hace los atan y comienzan a golpearlos. Consiguen a la fuerza sacarles la información que buscaban. Se dan cuenta que el muerto era un ladrón que había robado a otro mayor, y ese tipo de gente no soporta que nadie se quede con lo que ellos piensan que le pertence.

Mientras los dos matones cavan tres fosas en el bosque cercano, lejos de la ruta, los tres amigos embolsados y semi inconscientes se preguntan para sus adentros por qué no mejor habrían elegido a la flaquita de la pollera a cuadros!...



CARDENAL FARENAS
        "El cadáver difunto y sin vida"

A, B y C eran tres amigos que compartían un amplio departamento. A era un periodista informal y muy irónico, burlándose siempre de quienes no eran como él. B era una joven médica que recién comenzaba a hacer su carrera con la que pensaba hacer fortuna y ganar prestigio. C era un contador, algo corto de carácter y bastante antisocial. Los tres formaban un sólido trío que se fortalecía haciendo frente común ante cualquier persona a la que consideraran blanco propicio para sus burlas.

Como el departamento era muy amplio y las expensas subían constantemente, deciden buscar otro inquilino con quien compartir los gastos. Ponen un aviso en el diario pidiendo se presenten los interesados. Entre los tres se confabulan para humillar a más no poder a los sucesivos candidatos. No respetan ni a hombres ni a mujeres, todos les resultan insignificantes e indignos de compartir la vida despreocupada y elitista a la que están acostumbrados. El gordito de anteojos, la flaquita de pollera a cuadros, el tímido que tartamudeaba…

Después de numerosos entrevistados un hombre algo mayor que ellos consigue evadir sus maniobras humillantes y sus preguntas capciosas; haciendo muestra de una inteligencia notable les resulta apto para ser su nuevo compañero de departamento. En la entrevista preliminar dice no tener familiares ni amigos que lo vengan a visitar, dice ser recién llegado a la ciudad y debido a sus ocupaciones estará en le departamento sólo por las noches. Dadas la scondiciones favorables el desconocido es aceptado e inmediatamente se muda con el trío de amigos.

Luego de un par de días sin complicaciones, una mañana descubren con sorpresa que el desconocido yace muerto sobre su cama. Los tres amigos reaccionan en forma dispar, B es la primera en asegurarse de que realmente estaba muerto y estima que ha sido por causa natural. C propone inmediatamente dar aviso a la policía, A como siempre haciendo gala de una particular ironía comienza a urgar entre las pocas pertenencias del desconocido diciendo que es la oportunidad de averiguar algo más sobre el prácticamente desconocido infortundo. La curiosidad puede más que la razón y con gran impudicia se dedican a revisar la ropa y las pertenencias. A descubre una gran valija oculta debajo de la cama. Sin reparos, la sube a la cama donde yace el cuerpo y comprueba que está cerrada con llave. Inmediatamente B descubre que la llave está en una cadenita que el muerto tiene atada al cuello. Quitan la llave de la cadenita y abren la valija. Con gran sorpresa pueden ver que en el interior de la misteriosa valija hay una fabulosa suma de dinero. C calcula que se trata de una cifra superior a la que se pudiera gastar en muchos años de grandes lujos.

Ante semejante tentación, los planes de llamar a la policía pasa a segundo plano. El primero en sugerir abiertamente el apropiarse del dinero es A, siempre más arriesgado y transgresor. B lo secunda enseguida. C, más calculador e inseguro, hace un listado de los problemas que podían surgir cuando quien conozca al muerto decida revisar las pertenencias, quizás alguien cercano al difunto conociera la existencia del dinero y lo reclamara. A reflexiona sobre el hecho de que la llegada del difunto ha pasado desapercibida hasta para los vecinos y recuerda que el muerto dijo no tener parientes ni amigos. No queriendo demostrar que ya lo ha pensado en detalle, B insinúa que si el cuerpo desapareciera sin hacer la denuncia, nadie lo reclamaría. C reacciona con aparente espanto, pero rápidamente se deja convencer por los argumentos de A quien rápidamente elabora un detallado plan para deshacerse del cuerpo sin dejar rastros. B puntualiza que tanto manos como pies y piezas dentarias son elementos con los que se puede identificar un cadáver mucho tiempo después de muerto.

B se aseguraba de que el cadáver estuviera difunto y sin vida, al fin y al cabo estaba empezando sus estudios de medicina y no perdería la oportunidad de practicar para los exámenes de fin de año. C continuaba haciendo cálculos para determinar cuánto dinero le correspondería a cada uno, mientras intentaba escuchar las indicaciones de A.

-"Debemos decidir antes que nada cómo lo sacaremos del departamento: ¿Enrollado en la alfombra? Pero es muy grande y pesado y además llamaría la atención", decía A

-"Espera", gritó B, "recuerda lo de la peli de los forenses, encontraron fibra de alfombra en la garganta del muerto e identificaron su procedencia árabe y por los registros de los importadores supieron a quién se lo habían vendido. No podemos correr riesgos"

- "Cierto ... tres millones quinientos veintic .... debemos tener mucho cuidado, debemos actuar con intelig ... hum ..¿en cuánto iba? ...hum...", comentó C, mientras se le escuchaba un tono malhumorado al decir "uno, dos, tres, cuatro..."

-"Cortémosle los dientes y quitémosle los dedos ... mejor dicho, al revés, así no dejaremos rastros", gritó con genialidad A.

-"Mejor lo descuartizamos en filetes de 1 kilo y medio y a la cabeza la cubrimos con yeso y hacemos un pequeño busto en homenaje a Ricky Martin. Yo me encargo de los cortes", aseguró B.

-"Yo me encargo del yeso. Voy a comprarlo. Ya vengo", dijo A.

C no dijo nada más que "ciento veintiuno, ciento veintidos, ciento veintitres.."

-"No olvides el pan para la cena", le gritó B a A.

El living del departamento se acondicionó como quirófano. Trajeron todas las lámparas que tenían para tener una mejor visión y no equivocarse en la operación, no fuera que le extrajeran el apéndice al muerto. La mesa del comedor fue cubierta con un mantel blanco de rosas rojas en el centro. Los cuchillos y tenedores estaban demarcando cada puesto. El pan en la canastita en la esquina derecha.

Entre A y B trajeron el cuerpo y lo colocaron con dificultad sobre la mesa. C, seguía. "dos millones trescientos cuarenta y siete, dos millones trescien ....". B tomó el cuchillo más grande para iniciar su faena. A le pidió que se asegurara que estuviera muerto. B le gritó con nerviosismo. "¡Se ha muerto ya diez veces hoy, qué más quieres!". A se tapó los ojos con la servilleta, mientras B iniciaba el corte del cuello que alguna vez sostuvo una cadenita con una llave ... cuando todos escucharon un grito ahogado:

-"¡AGHHHHHH!"


MACHADIANOES
        "El ascenso"

A, B y C eran tres amigos que compartían un amplio departamento. A era un periodista informal y muy irónico, burlándose siempre de quienes no eran como él. B era una joven médica que recién comenzaba a hacer su carrera con la que pensaba hacer fortuna y ganar prestigio. C era un contador, algo corto de carácter y bastante antisocial. Los tres formaban un sólido trío que se fortalecía haciendo frente común ante cualquier persona a la que consideraran blanco propicio para sus burlas.

Como el departamento era muy amplio y las expensas subían constantemente, deciden buscar otro inquilino con quien compartir los gastos. Ponen un aviso en el diario pidiendo se presenten los interesados. Entre los tres se confabulan para humillar a más no poder a los sucesivos candidatos. No respetan ni a hombres ni a mujeres, todos les resultan insignificantes e indignos de compartir la vida despreocupada y elitista a la que están acostumbrados. El gordito de anteojos, la flaquita de pollera a cuadros, el tímido que tartamudeaba…

Después de numerosos entrevistados un hombre algo mayor que ellos consigue evadir sus maniobras humillantes y sus preguntas capciosas; haciendo muestra de una inteligencia notable les resulta apto para ser su nuevo compañero de departamento. En la entrevista preliminar dice no tener familiares ni amigos que lo vengan a visitar, dice ser recién llegado a la ciudad y debido a sus ocupaciones estará en le departamento sólo por las noches. Dadas la scondiciones favorables el desconocido es aceptado e inmediatamente se muda con el trío de amigos.

Luego de un par de días sin complicaciones, una mañana descubren con sorpresa que el desconocido yace muerto sobre su cama. Los tres amigos reaccionan en forma dispar, B es la primera en asegurarse de que realmente estaba muerto y estima que ha sido por causa natural. C propone inmediatamente dar aviso a la policía, A como siempre haciendo gala de una particular ironía comienza a urgar entre las pocas pertenencias del desconocido diciendo que es la oportunidad de averiguar algo más sobre el prácticamente desconocido infortundo. La curiosidad puede más que la razón y con gran impudicia se dedican a revisar la ropa y las pertenencias. A descubre una gran valija oculta debajo de la cama. Sin reparos, la sube a la cama donde yace el cuerpo y comprueba que está cerrada con llave. Inmediatamente B descubre que la llave está en una cadenita que el muerto tiene atada al cuello. Quitan la llave de la cadenita y abren la valija. Con gran sorpresa pueden ver que en el interior de la misteriosa valija hay una fabulosa suma de dinero. C calcula que se trata de una cifra superior a la que se pudiera gastar en muchos años de grandes lujos.

Ante semejante tentación, los planes de llamar a la policía pasa a segundo plano. El primero en sugerir abiertamente el apropiarse del dinero es A, siempre más arriesgado y transgresor. B lo secunda enseguida. C, más calculador e inseguro, hace un listado de los problemas que podían surgir cuando quien conozca al muerto decida revisar las pertenencias, quizás alguien cercano al difunto conociera la existencia del dinero y lo reclamara. A reflexiona sobre el hecho de que la llegada del difunto ha pasado desapercibida hasta para los vecinos y recuerda que el muerto dijo no tener parientes ni amigos. No queriendo demostrar que ya lo ha pensado en detalle, B insinúa que si el cuerpo desapareciera sin hacer la denuncia, nadie lo reclamaría. C reacciona con aparente espanto, pero rápidamente se deja convencer por los argumentos de A quien rápidamente elabora un detallado plan para deshacerse del cuerpo sin dejar rastros. B puntualiza que tanto manos como pies y piezas dentarias son elementos con los que se puede identificar un cadáver mucho tiempo después de muerto.

A pesar de que al final todos acordaron hacer desaparecer el cuerpo de la manera más limpia posible, esperaron hasta el día siguiente para así ganar más tiempo y conseguir un transporte adecuado y las herramientas necesarias para deshacer el cuerpo de este anciano tan enigmático. Mientras tanto, dejaron el cadáver en su casa, para no levantar ni la más mínima sospecha; A y B se encargaron de borrar todas las huellas de la casa, mientras tanto, C lo miraba todo minuciosamente, dejándolo todo donde estaba.

Éste, en esa noche de insomnio ininterrumpido, pensaba una y otra vez en lo sucedido y se pensaba cómo era posible deshacerse de tal entuerto. Recordaba aquel pasaje de la famosa novela de Oscar Wilde en el que un médico hizo desaparecer al amigo íntimo de Dorian Grey. En ese caso, ¿B sería capaz de hacer una cosa similar?, ¿Deshacer un cuerpo sin salir de la habitación?. Y así las furias fueron haciendo mella en su conciencia hasta el día siguiente.

Qué sorpresa fue esa cuando A,B y C, cargados con sus herramientas, vieron que el cuerpo no estaba, pero sí el dinero, sin faltar ni un sólo billete. A y B se alegraron en un primer momento, pero C estaba confuso, así que entre los dos primeros decidieron coger el dinero lo más rápido posible y "salir cagando leches". C lo miraba todo alrededor: las paredes blancas, las sillas blancas ... todo blanco, como estaba el día anterior. Le parecía raro, así que de inmediato paró a sus dos compañeros para que dejaran de llenar las bolsas de basura con ese dinero y que olvidasen todo.

A y B no sólo se rieron, sino que se burlaban de él. Lo llamaron antisocial, conformista, y que cómo era posible que un tipo como él no le interesara coger toda la pasta (esto último metiéndole un fajo de billetes en toda la cara de C). Entonces C se enojó, los insultó como presuntos materialistas y los mandó a la mierda y a otras cosas que ya no se aguantan en el papel. Con eso, salió del piso, dejando la puerta abierta, y ni esperó el ascensor para bajar las escaleras.

Obviamente, este les encantó a los otros dos porque al fin y al cabo tocaba más pasta para ambos. Tardaron media hora en meter la pasta en las bolsas de basura, en ordenar el cuarto y en salir con cierta discreción.

Pero al salir sucedió aldo inesperado. El anciano estaba en el portal del edificio, junto con tres personas enchaquetadas y con gafas de sol. Su cara era neutral, como la vez en que hizo la entrevista. En ese mismo instante, soltó unas palabras que retumbaron en todo el portal, mientras los otros tres sonreían: "Señores, no han pasado la prueba, están despedidos".

Mientras pasaba todo esto, C sonreía a través del cristal de un coche de la compañía. Él sabía que le esperaba una vida mejor .... o por lo menos un ascenso.




         ISAAC
         "La avaricia del burlón, la glamorosa y el tímido"

A, B y C eran tres amigos que compartían un amplio departamento. A era un periodista informal y muy irónico, burlándose siempre de quienes no eran como él. B era una joven médica que recién comenzaba a hacer su carrera con la que pensaba hacer fortuna y ganar prestigio. C era un contador, algo corto de carácter y bastante antisocial. Los tres formaban un sólido trío que se fortalecía haciendo frente común ante cualquier persona a la que consideraran blanco propicio para sus burlas.

Como el departamento era muy amplio y las expensas subían constantemente, deciden buscar otro inquilino con quien compartir los gastos. Ponen un aviso en el diario pidiendo se presenten los interesados. Entre los tres se confabulan para humillar a más no poder a los sucesivos candidatos. No respetan ni a hombres ni a mujeres, todos les resultan insignificantes e indignos de compartir la vida despreocupada y elitista a la que están acostumbrados. El gordito de anteojos, la flaquita de pollera a cuadros, el tímido que tartamudeaba…

Después de numerosos entrevistados un hombre algo mayor que ellos consigue evadir sus maniobras humillantes y sus preguntas capciosas; haciendo muestra de una inteligencia notable les resulta apto para ser su nuevo compañero de departamento. En la entrevista preliminar dice no tener familiares ni amigos que lo vengan a visitar, dice ser recién llegado a la ciudad y debido a sus ocupaciones estará en le departamento sólo por las noches. Dadas la scondiciones favorables el desconocido es aceptado e inmediatamente se muda con el trío de amigos.

Luego de un par de días sin complicaciones, una mañana descubren con sorpresa que el desconocido yace muerto sobre su cama. Los tres amigos reaccionan en forma dispar, B es la primera en asegurarse de que realmente estaba muerto y estima que ha sido por causa natural. C propone inmediatamente dar aviso a la policía, A como siempre haciendo gala de una particular ironía comienza a urgar entre las pocas pertenencias del desconocido diciendo que es la oportunidad de averiguar algo más sobre el prácticamente desconocido infortundo. La curiosidad puede más que la razón y con gran impudicia se dedican a revisar la ropa y las pertenencias. A descubre una gran valija oculta debajo de la cama. Sin reparos, la sube a la cama donde yace el cuerpo y comprueba que está cerrada con llave. Inmediatamente B descubre que la llave está en una cadenita que el muerto tiene atada al cuello. Quitan la llave de la cadenita y abren la valija. Con gran sorpresa pueden ver que en el interior de la misteriosa valija hay una fabulosa suma de dinero. C calcula que se trata de una cifra superior a la que se pudiera gastar en muchos años de grandes lujos.

Ante semejante tentación, los planes de llamar a la policía pasa a segundo plano. El primero en sugerir abiertamente el apropiarse del dinero es A, siempre más arriesgado y transgresor. B lo secunda enseguida. C, más calculador e inseguro, hace un listado de los problemas que podían surgir cuando quien conozca al muerto decida revisar las pertenencias, quizás alguien cercano al difunto conociera la existencia del dinero y lo reclamara. A reflexiona sobre el hecho de que la llegada del difunto ha pasado desapercibida hasta para los vecinos y recuerda que el muerto dijo no tener parientes ni amigos. No queriendo demostrar que ya lo ha pensado en detalle, B insinúa que si el cuerpo desapareciera sin hacer la denuncia, nadie lo reclamaría. C reacciona con aparente espanto, pero rápidamente se deja convencer por los argumentos de A quien rápidamente elabora un detallado plan para deshacerse del cuerpo sin dejar rastros. B puntualiza que tanto manos como pies y piezas dentarias son elementos con los que se puede identificar un cadáver mucho tiempo después de muerto.

Entonces A, decide convencer a los demás, para no dejar huellas, de vertir el cuerpo en cal viva y así eliminar todo rastro, para quedarse con la valija y la inmensa fortuna.

Pero desgraciadamente el nuevo inquilino, ante las burlas y las preguntas jactanciosas de sus compañeros en la entrevista, no les dijo una verdad, sabiendo toda la familia y amigos el nuevo lugar de residencia del mismo, informando de la desaparición a la policía e iniciando la investigación, convirtiéndoles además, en presuntos culpables de la muerte del nuevo e inteligente inquilino, que por no ser honrados fueron acusados de lo que no habían cometido.